La Shoah
El término «Holocausto» es inapropiado para referirse a la persecución y el exterminio que sufrieron los judíos durante el nazismo, pues un holocausto es un sacrificio donde se inmola una víctima a los dioses;mas en este caso no se trató de sacrificio alguno ni tampoco estaba en juego un dios al que sacrificar. Esa es la razón por la cual actualmente se emplea el término «Shoah», catástrofe, para referirse a lo indecible.
La divisa del nazismo «Blut und Boden» ha hecho que se interpretara dicho movimiento como una retorno a la barbarie, la vuelta a un salvajismo que la humanidad creía haber superado. Tal como la psicología profunda describe y estudia los fenómenos de regresión, en los que una persona retrocede a una fase anterior de su desarrollo.
Mas estas teorías no advierten lo esencial del fenómeno: no se trató ,de ninguna manera , de la manifestación de salvajismo alguno sino de una racionalización y una minuciosa planificación al servicio del mal. En suma, una expresión de esa modernidad que considera al ser humano como recurso, lo despoja de su dignidad y también de esa razón técnico-instrumental , centrada tan solo en los medios, sin importarla en absoluto la racionalidad ni el bien de los fines perseguidos.
Han sido Max Horkheimer, Hannah Arendt, Günther Anders y Zygmunt Bauman, quiénes nos han abierto los ojos al respecto y se han atrevido a mirar al monstruo cara a cara para revelarnos su faz y su nombre: el rostro del burócrata eficaz que no hace mas que limitarse a obedecer órdenes sin cuestionarlas, y una Modernidad donde la planificación,la eficacia y la técnica se aliaron como nunca antes lo podrían haber hecho en la historia de la humanidad.
Aquí no se escucha el grito del salvaje sino el silencio cómplice del corazón helado de quiénes con absoluta indiferencia cumplían con su tarea sin rechistar,o de quienes indiferentes e impasibles para cuanto sucedía, ni podían ver, ni querían ver, o bien se taparon los ojos. Y esto vale tanto para el exterminio de los judíos como para cuantos crímenes masivos se han cometido desde entonces. Günther Anders dió la pista con el título de una de sus obras :»Nosotros, hijos de Eichmann». Muchos de quiénes hoy se rasgan las vestiduras por aquella tragedia y lanzan condenas cuya machacona reiteración ya las hace sospechosas, se reafirman en su «bondad»atacando a un supuesto enemigo, por cierto ya muerto,mientras emplean sus mismos métodos.
«El progreso-escribió Karl Krauss-fabricará portamonedas con piel humana».
Javier Estangüi Ortega
Lo que tenemos ahora es peor que lo que hicieron los nazis… y sus cómplices…
Pretenden «eliminar» a un tercio de la población… y lo dicen sin esconderse…
Así lo han confesado las élites en diferentes ocasiones. Pero tampoco se atreven a repetirlo abiertamente.
No queremos vivir en la eficacia, ni ser esclavos de lo que el poder planifique, ni formar parte de esa tiranía de obediencias escalonadas. Queremos una vida vinculada con el amor, con la libertad, con la cultura y con la tierrra.