Declaración de guerra
Guerra sin cuartel a los emoticonos y devotos del » me gusta». A las comillas abiertas con los dedos, al pulgar que apunta al cielo o a la tierra. A los puntos suspensivos, los etcétera y los etceterólogos. A los clichés, truismos, frases espray e ideas pegatina. A la baba fraseológica y los refritos verbales. A las abreviaturas y las siglas. Al lenguaje de «género» del reciario y sus fórceps verbales: contrahecho , postizo, dopado, teatralmente enfático, sus matracas, gazmoñerías y deposiciones. A los voceros de la actualidad ,sus «últimas horas» y sus titulares, reclamos de feria, lonja y subasta a la vez. A los dimes y diretes de la falsa dialéctica. A los mercachifles del » esa idea te la compro» y los jíbaros del alma que reducen a marcas los países. A la palabra hobacha , huera y hormonada por la publicidad , vanguardias y postmodernos. Al demóscopo escritor cuya pluma se mueve al dictado de la moda, los premios y el mercado. A las inteligencias de pancarta, el propagandista, el encorsetado y el ramplón. A todos quiénes sin tregua declaran la guerra a la palabra.
. Javier Estangüi Ortega
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Tienes razón en esa declaración de guerra, pero no nos vas a dejar a nadie vivo.