Joseph Weizenbaum ( sobre la » inteligencia artificial»)
Joseph Weizenbaum fué un brillante matemático que se aplicó al desarrollo de la programación computacional en el prestigioso instituto tecnológico de Masachusetts.
Autor, conocido y reconocido hoy, como uno de los más ilustres disidentes contra la aplicación desmedida de esa » inteligencia artificial» convertida en ídolo, y para la que permanecemos ciegos tanto en sus principios como en sus efectos.
Actualmente , a juicio de Weizenbaum, la ciencia se organiza como una suerte de religión con sus dogmas inmunes a la crítica, sea esta filosófica o artística. Hay novicios, estudiantes universitarios; párrocos, jóvenes profesores; y hasta monseñores, profesores de solera. Incluso obispos y cardenales, los premios Nobel. Iglesias y catedrales, como el mentado centro tecnológico de Massachusetts. Más también existen herejes. Desde la ortodoxia se los condena al ostracismo o se los excomulga de la » comunidad científica»:» Nunca fué verdaderamente un científico» .Así se condena y sentencia sin apelación al disidente. Finalmente también existe la gran masa de creyentes . A ojos cerrados y con fe de carboneros, espoleados por la catequesis de los medios de adoctrinamiento, siguen a rajatabla las prescripciones de la tecnociencia , y creen en las futuras bienaventuranzas de los aprendices de brujo: inmortalidad garantizada, colonización de Marte y otros planetas, erradicación de las enfermedades y similares tocomochos.
En este artículo me limitaré a exponer y desarrollar algunas ideas de Weizenbaum referentes a la denominada » inteligencia artificial».
- Hablar de » inteligencia artificial» es incurrir en una hipóstasis. No se trata de que tan cacareada » inteligencia» no pueda considerarse tal, como suele ser el blanco de todas las crįticas. Se trata de algo más grave y profundo. No hay tal » inteligencia artificial» como algo sustantivo en si mismo. Existen , eso sí, diversos programas informáticos que, de forma cada vez mayor, son introducidos en los diversos ámbitos humanos. Se trata de una colonización de la vida por la informática. Así como Feuerbach acusaba a la Teología de haber invertido las relaciones entre el sujeto y el predicado; así se podría decir de nuestra relación con la inteligencia artificial: el sujeto, el hombre, creador de la » inteligencia artificial» , ahora sustantivada, deviene predicado de la misma, invierte la relación originaria y se considera un ser pasivo, resultado de ese producto hipostasiado. Rendido y postrado desde entonces a la supuesta » fatalidad » de aquél endriago personificado ; dotado ya de inteligencia y voluntad propias.
- Una característica común a los apóstoles y pioneros de la » inteligencia artificial» es su desprecio por la vida y por la realidad, la sustitución de aquéllas por lo «virtual» ( «citas virtuales», » sexo virtual», » realidad virtual», » presencia virtual»).
- Naturalmente todo esto conlleva una falsificación, una tergiversación, un empobrecimiento del lenguaje y la creación de una neolengua. La palabra » virtual», por ejemplo, deja de significar cuanto antaño significaba para ser redefinida y adecuarse al nuevo fetichismo . Los mismo sucede con » navegar», » memoria», » registrar», y tantas otras .
- Algunos de los apóstoles de la » inteligencia» artificial, generales de la abstracción, conciben a Dios como un mal ingeniero. El hombre es un ser valetudinario, frágil, alterable, mortal. Es preciso, declaran a coro, corregir los defectos de ese mal ingeniero.
- El programador compulsivo juega a ser Dios.
- Sea como fuere el hombre es considerado como un error de la evolución y de la naturaleza. Ya Arthur Koestler propuso erradicar o reducir a través de la bioquįmica el sistema límbico, responsable de las emociones, en beneficio exclusivo del neocórtex.
- Todo lo real es susceptible de ser reducido a información, desde el código genético a las obras de arte más excelsas. Se trata de un nuevo reduccionismo que reemplaza al antiguo atomismo. Bits en lugar de átomos.
- Fomento y propagación a bombo y platillo de toda clase de extravagantes utopías tecnocráticas, difundidas por noticieros y medios de catequesis tecnocientífica: inmortalidad , colonización de Marte, abandono de la tierra, desaparición de las enfermedades, ancianos «reprogramados» en jovencitos, etc. Anhelos todos a la medida de su empobrecida y degradada visión del hombre.
. Javier Estangüi Ortega
Esa es la señal de que lo que viene va a ser tremendo…
Ya ha ocurrido más veces: el hombre se cree Dios, o incluso más que Dios, y entonces viene la catástrofe…le pasó a Satanás, Babel … Y la última con la pandemia… Ya había estudios «científicos» que aseguraban que la inmortalidad era posible, y estaba cercana. Entonces llegaron las muertes de millones de hombres.
Como no escarmentamos, tendremos que estar preparados para algo peor..