El escritor y su sombra
El escritor: ¿ Quieres que te lea este escrito?.
La sombra: me avengo si tanto te complace. Eres como un niño. Te entusiasmas por asuntos baladíes.
El escritor:¿ acaso es eso un vicio?.
La sombra: No. Tan solo has de saber que nada de cuanto escribes cambiará un ápice el curso del mundo.
El escritor: no me excedo tanto. Mas, ¿ tan poco aprecias el valor de la escritura?.¿ O tan sólo te refieres a mi?.Siempre me abajas.
La sombra: todo lo esencial ya ha sido escrito. Cuatro libros bastan: la Odisea, la Biblia, la Divina Comedia y el Don Quijote. El resto no son sino glosas o notas a pié de página.
El escritor: en ningún oficio están de mas los artesanos. Innumerables veces el arroyuelo conduce hasta el manantial.
La sombra: siempre encuentras alegatos y justificaciones.¡ Qué abogacía la tuya!.Mas que como ser racional debería definirse al hombre como el ser que se justifica. El dialéctico de las coartadas y alibís. Como contigo no valen medias tintas , escucha cuanto voy a decirte: todas las novelas sin excepción,¡ todas!, son novelas de caballería.
El escritor: te expresas como un filisteo. Embriagado tan sólo por el placer, la bolsa y el poder. Te presiento. Reduces al escritor a la condición de bufón o, peor aún, de figurante de la trama cuyos guionistas son siempre los poderosos.
La sombra: pincho la burbuja en la cual vives. Tu querida biblioteca no es sino una ridícula casamata en la que te atrincheras para alimentar tus fantasías. No te salvará de los estragos del poderoso, ni de dolor , ni de la muerte. Tampoco te redimirá: ese dispensario repleto de cloroformo y éter.
El escritor: eres cruel y corrosiva y, con todo, no estás desacertada, pero dime:¿ sería mejor el mundo sin esas dosis de cloroformo y fantasía ? ¿ Sin los artesanos y orfebres de las letras?.
La sombra: tal vez no lo sería, más no te crezcas por eso. Hay escritos rebosantes de ponzoña. Los hombres y los espíritus se baten desde los comienzos. Como dioses, como creencias, como ideologías, como ideas. Se metamoforsean. El combate continúa. Tú te bates conmigo desde hace ya mucho.
El escritor: existe un breve y magnįfico relato de Erri de Luca titulado :» el peso de una mariposa». La levedad de una humilde mariposa decide sobre la vida y la muerte.
La sombra: ya me vienes con citas y recomendaciones. No escarmientas. Estás poseído. Contigo sólo caben exorcismos. Por lo demás el sol va a alcanzar el cénit y voy a desaparecer. Seguiremos la conversación en el alba o el ocaso, donde más vigorosa soy.
El escritor: si. En el alba o el ocaso.
. Javier Estangüi Ortega