La mentira se agrieta,nuestra obediencia no (continuación).

Nuestra resistencia a admitir verdades desagradables -en este caso cuanto ponía en evidencia lo que la propaganda oficial nos ha repetido en torno al origen del Covid y la inocuidad de las vacunas-y la tendencia a desacreditar o incluso increpar al mensajero que no se avenía a las mismas (ignorante, obstinado, chalado, negacionista), se pueden explicar apelando a tres conocidas teorías psicológicas:

-La primera que mencionaré es la teoría de la disonancia cognitiva formulada por Leon Festinger. Viene a decir que así como el hambre crea en nosotros una tensión que nos motiva para aplacar esta, la disonancia cognitiva también lo hace». Existe disonancia entre dos cogniciones ,o entre una cognición y una conducta ,cuando ambas se muestran como psicológicamente incompatibles.Asi, por ejemplo ,el fumar es disonante con el cuidar de la salud. Pero lo más interesante de la teoría de Festinger es el estudio de cómo las personas reducimos o eliminamos las disonancias, fuentes de malestar. Habitualmente cuando un hecho desmiente una creencia ,en lugar de modificar ésta, negamos la verdad de la información recibida, no la otorgamos crédito alguno. Y si no podemos eliminar por completo la disonancia tendemos a construir hipótesis ad hoc para no tener que renunciar a aquéllas. ¿Les suena?. Primero nos dijeron que los vacunados no contagiarían y gozarían de inmunidad durante siete meses. Cuando los hechos desmienten estas aseveraciones, se nos dice que hemos de vacunarnos por tercera vez, ¿y cada cuanto tiempo y cuantas dosis mas hemos de ponernos?. He aquí una hipótesis ad hoc que trata de salvar una teoría desmentida por completo por los hechos.

-La segunda teoría que voy a mencionar es la de Solomon Asch, autor de varios estudios sobre el conformismo definido como :»La predisposición que tienen las personas a cambiar de ideas o actitud debido a la presión de un grupo». Cuando mayor es la unanimidad del grupo,esto es, cuantos menos disidentes hay, mas se facilitará aquél.¿Les suena?. ¿A cuantos disidentes de la versión oficial se ha permitido compadecer y debatir en los «medios de comunicación»?. Por un lado unanimidad de opiniones y fortalecimiento de un falso consenso consistente en la repeticion incansable del mismo ideario .Por el otro ostracismo y descrédito hacia los disidentes;proscribiéndolos ,vetándolos e impidiéndolos el derecho a defenderse.

¿Cuántos, a pesar de lo absurdo de ponerse la mascarilla en espacios abiertos, llevan esta no sólo por miedo a una sanción, sino por temor a romper filas y ser mal visto por los demás ,amonestado o incluso increpado?.

-La tercera teoría es la de Stanley Milgram , psicólogo social cuyo estudio sobre la obediencia a una autoridad irracional ha marcado un hito en la Psicología. Milgram descubrió que el grado de obediencia a una autoridad, por disparatada o atroz que sea esta, está en función de su prestigio social. Este prestigio hoy lo ostentan los expertos.¿Les suena?. Si los remedios los prescribe la Organización mundial de la salud, o cualquiera de quiénes nos presentaban como expertos (algunos lo eran y otros se han revelado como auténticos ignorantes y embaucadores), ¿Cómo íbamos,a poner en tela de juicio cuanto estos oráculos nos decían?. Palabra de los expertos, palabra divina, podríamos añadir irónicamente, si no fuera por todo el dolor ya causado.

Javier Estangüi Ortega

1 response to "La mentira se agrieta,nuestra obediencia no (continuación)."

  1. By: Blanca Posted: 16 enero, 2022

    Las tres explicaciones son válidas, y se entremezclan…
    ¿Acaso no es disonante hacer caso a unos expertos que claramente están diciendo cosas contradictorias y sin sentido común?
    Pero es muy difícil reconocer nuestras equivocaciones, y más si exige un sacrificio…

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