La vocación
La palabra «vocación»procede de latín «vocare», cuyo significado es «llamada» o «ser llamado». Hay quiénes tienen la dicha de escuchar muy pronto esa llamada, quiénes por obedecer a exigencias o requerimientos ajenos ,o incluso a sus propios miedos, o seducidos por la dispersión a la que nuestro tiempo nos invita, descubren no sin dificultad a qué han sido llamados;mas también hay quiénes, lamentablemente, el deseo de adaptarse a cuanto la sociedad demanda en el momento o a poseer un estatus reconocido, o incluso el miedo a ir contra la corriente , esa llamada tan sólo les llega como un susurro que se apaga muy pronto. Por lo demás el éxito suele enmascarar esa deserción profunda a lo que uno es , y el fracaso no hace sino que uno se coteje con aquéllos que socialmente han triunfado sintiéndose disminuido.
La economía ortodoxa nada sabe del «capital espiritual»-como lo llamaba el economista del Romanticismo Adam Müller-desperdiciado en tales ocultamientos y deserciones. Hacia la mitad de la vida muchos buscarán una actividad compensatoria similar a la que fuera su vocación, otros tratarán de resarcirse de su fracaso esencial a través del dinero y los mas alegarán , no sin razones, todas las consabidas justificaciones que les llevaron a abdicar: la penuria económica, cumplir con expectativas ajenas,la familia, el temor a lo incierto, etc.
Solamente quiénes han gozado de la dicha de que su hacer sea la más profunda expresión de su ser saben hasta que punto es cierto el dicho según el cual :»trabajar es una forma de orar».
Javier Estangüi Ortega