Navidad
En la Navidad conmemoramos una natividad. Nacer, dar a luz,-escribió Hannah Arendt-es la máxima novedad que se puede traer al mundo. En un libro extraordinario, «Les ancres dans le ciel», Rémi Brague escribe lo siguiente:»El siglo XIX ha estado dominado por el problema del bien , el XX por el de la verdad.El XXI estará dominado por el transcendental del Ser».
En realidad toda creación cultural no puede sino procurar una suerte de renacimiento en quiénes ya han nacido. La afinidad del parto con la creación se refleja en todas esas expresiones donde se vincula el «dar a luz» con el «tener luces» o con «alumbrar una idea». Sócrates confesaba que su mayeútica no era otra cosa sino el arte de las comadronas. Estoy convencido, por absurdo que pueda parecer, de que hay un profundo vínculo entre la creciente indiferencia con que hoy se contempla a una mujer encinta y la desalentadora sequía y esterilidad cultural actual.
Es sabido que, salvo raras excepciones, tan sólo Schopenhauer y sus discípulos consideraron como un defecto la procreación. El filósofo sentía una gran animosidad contra el libro del Génesis en donde se dice, después de que Dios contemplará lo creado :»Y le pareció bueno». Nuestro tiempo, angustiado por la primera y la segunda guerras mundiales, las guerras posteriores,la bomba atómica, las hambrunas ,la crisis ecológica y las pandemias, considera ya casi como una desgracia el nacimiento. Antes se inquiría a los hombres , especialmente a las mujeres, la razón por la cual no engendraban , hoy deben justificarse y darse mil razones para hacerlo. Por eso mismo conmemorar la Navidad, y mas del que fué también llamado «hijo de la luz», es mantener la esperanza a despecho de todo cuanto trata de desterrarla del mundo. Es elegir y amar el ser en lugar de la nada. Preferir el gozo y el sufrimiento por encima de la imperturbabilidad del corazón de piedra. La parturienta y el neonato son la antítesis del nihilista.
¡Feliz nacimiento.Feliz Navidad!
Javier Estangüi Ortega