Ángeles y bestias

Todas las utopías conocidas a lo largo de la historia se han movido entre el angelismo teórico y el bestialismo práctico. La tierra prometida a la que nos llamaban y conducían topaba siempre con el inconveniente de los hombres reales, de carne y hueso, demasiado imperfectos, demasiado apegados a sus tradiciones , terruños, creencias, afectos y prejuicios; en suma, demasiado reales. Una arcilla solidificada y poco dispuesta a ser modelada al gusto de quiénes querían fechar el tiempo de otra forma, construir el hombre nuevo y abolir , por una especie de exorcismo mágico, todo tiempo pasado. Que la puesta en práctica de tales paraísos se valiera de la guillotina, el campo de concentración, el gulag, la tortura o el exterminio, no anulaba,a juicio de los conversos, la nobleza última de aquel paraiso por realizar que ,una y otra vez, encontraba obstáculos y resistencias por parte de sus enemigos y saboteadores los cuáles ahora sabemos que se trataba nada menos, en muchos casos, de exponentes de la propia naturaleza humana refractaria a dejarse doblegar, encapsular, ni encerrar en moldes ni proyectos. Siempre recaltritante a tanto» filántropo» al que no le quedaba mas remedio ,para tratar de domeñarla y sojuzgarla ,que la práctica del bestialismo más atroz ,por muy sofisticado que fuera, y del cual aquélla renacía terca una y otra vez para mostrar en sus cicatrices y heridas la imposibilidad de hacer descender el cielo a la tierra o los estériles intentos de asaltar aquél. Ensayos que siempre dejan miríadas de muertos tras de si y a los que la sagrada utopía jamás renuncia ,ni renunciará ; eso si mutando de aspecto y absuelta por ese endriago que se llama Historia, y entre cuyas fauces de Górgona implacable la sangre, el terror, y la muerte son purificadas y sumergidas en las nuevas aguas bautismales de las cifras.

Javier Estangüi Ortega

Javier Estangüi Ortega

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *