Historias que invitan a pensar-42 ( y en este caso también a sonreir)
Relata Chateaubriand en sus «memorias de ultratumba» lo que escribió el canciller Olivier de sus compatriotas. Son «unos monos que trepan a la copa de los árboles y que no dejan de subir hasta haber alcanzado la rama más alta, para enseñar allí lo que deberían esconder». La sátira no hace justicia a quiénes se refiere pero viene como anillo al dedo a algunos personajillos actualmente encumbrados por obra y gracia de los medios de propaganda.
Su hecho diferencial es creer que basta con carecer de escrúpulos para ser un hombre de estado y que la carrera política-como así la denominan-, consiste,Chateaubriand también menciona esto, no tanto en adquirir cualidades sino en despojarse de ellas. Naturalmente cabría preguntarse si los que asi piensan las han tenido alguna vez. En cualquier caso las virtudes y principios no son para ellos mas que frenos e impedimentos para el hombre de acción. Ese hiperactivo sin caletre que fisgonea, enreda y revuelve todo y deja tras de si, pero sin la ingenuidad de un niño travieso, un cuarto desastrado.
Javier Estangüi Ortega