Anegados por la propaganda
En el transcurso de la pandemia he recibido de mis amigos y conocidos , y a mi vez he enviado, muchas informaciones que, a la postre, han resultado ser falsas. Ya no importa demasiado-pues no lo sabremos-, si esa misma propaganda , muchas veces crítica para quiénes detentan el poder , ha sido difundida por ellos mismos con el propósito de autoinmunizarse y poner en evidencia a sus adversarios, o por sus detractores. El caso es que hemos estado y estamos anegados por la propaganda, la cual según el filósofo alemán Adorno :»miente incluso cuando dice la verdad».
Los medios e intenciones de la misma son bien conocidos . Se trata de lo siguiente: 1) Provocar una inmediata respuesta emocional ,sea esta de adhesión o rechazo, anulando toda reflexión previa;2) Reducir lo complejo a lo simple merced a consignas, eslóganes y titulares;3) fomentar el maniqueismo de tal forma que quiénes no se adhieran con quien suministra ésta sean considerados enemigos o traidores ;4) crear la falsa expectativa según la cual el mundo y los acontecimientos son fácilmente comprensibles; 5) Tratar de tachar a quiénes no reaccionan de inmediato porque deciden tomarse la molestia de analizar la información recibida como seres timoratos y patológicamente desconfiados.
La propaganda que hemos recibido y recibimos ,tanto por los medios de «comunicación» como por las redes es ,con mayor o menor sutileza, una continuación de la «paz» a través de una propaganda de guerra. Nos desprecia al engañarnos y nos quiere siempre sumisos y exentos de inquietudes o alistados y movilizados, prestos a la defensa o al ataque , sumidos en esa vorágine de noticias , pseudonoticas y añagazas que no da un respiro a la reflexión. Salgamos de esa corriente que nos arrastra y nos aturde . Despreciemos pues a los despreciadores.
Javier Estangüi Ortega