El rostro y la pantalla

Pável Florenski ,en su obra:»El iconostasio. Una teoría de la estética», distingue entre el rostro, el semblante y la máscara.El rostro es,según sus propias palabras,»aquello que vemos en la experiencia diurna…la realidad presente en la percepción». El semblante,por su parte,es «la posibilidad de encarnar en la vida,en la persona,la imagen de Dios…y de este modo manifestarla en el rostro.Entonces el rostro alcanza la nitidez legible de su estructura espiritual, a diferencia de la simple cara cotidiana».La máscara,palabra según nos dice el autor que procede de «larva», «toma un aspecto semejante a un rostro…pero en su interior éste está vacío».»La manifestación de la persona se desprende de la vida esencial. Y a medida que el rostro se aleja del semblante y se aproxima a la máscara,… se desencaja de la persona…pierde vida y se hace rígido…una máscara pétrea en lugar de un rostro, ese es uno de los escalones de la descomposición de la persona». He citado abusivamente a este autor porque muestra extraordinariamente esos tres aspectos de los que cada uno de nosotros hemos tenido experiencia:el rostro luminoso de los niños,los enamorados y los santos;es decir el rostro como epifanía ,el semblante. El rostro despojado de esa aureola ,y el rostro pétreo ,vacío y fijo con la mirada orientada hacia la nada como única dirección,la máscara.

Toda tiranía comienza por abolir los rostros bien sea torturando y convirtiendo a èstos en un amasijo de carne sanguinolenta,como seguramente fue realmente el caso de Jesucristo,bien desdibujándolos y convirtiéndolos en números,como hacen las modernas burocracias. El que se pretenda crear las bautizadas como «asignaturas telemáticas»en las que la relación cara a cara entre el alumno y el profesor es abolida y sustituida por una pantalla, es uno de los nuevos medios de borrar tanto el semblante como el rostro. Y con la abolición de la mirada y del gesto que espeta, invita ,alienta y ,sobre todo, es la encarnación de una presencia, fomentaremos de una manera más sútil e inadvertida, el advenimiento de lo inhumano:la conexión en vez de la comunicación,el perfil en lugar del rostro y la pantalla,plana y artificialmente iluminada, en lugar del misterio y el resplandor de aquél. Ese rostro que según el filósofo Levinas,es el origen de la ética y en su mirada me dice:»no matarás».

Javier Estangüi Ortega

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