La codicia y la contemplación

Sabemos hasta que punto el codicioso ansía no solo acumular y acrecentar cuanto posee sino someter a hombres y cosas a su dominio. La incertidumbre que corroe su ser, el pánico a la muerte sólo pueden ser silenciados por ese falso sentimiento de omnipotencia que otorga la posesión de todo y de todos. Y esa es precisamente su condena, pues de esa forma jamás puede superar la dialéctica del amo y del esclavo, ni relacionarse con nada ni con nadie desde esa actitud que contempla a los seres tal cual son y deja que éstos se revelen ante la mirada. Finalmente, la posesión acaba por abatir al poseedor y la falta de ésta,sea cual fuere, le despoja de su pretendido dominio para mostrar su auténtica condición de hombre amedrentado y angustiado por la muerte y,sobre todo,por una vida perdida. «Duerme una canción oculta en cada uno de los seres»,escribió Eichendorff, mas para que esta canción pueda escucharse es preciso no violentar a éstos. Sólo la contemplación amorosa de cuanto existe ,libre de cualquier intención y utilidad, permite que los seres se muestren en todo su esplendor y su apariencia se convierta en epifanía de su ser. La mano que zafa, la razón que calcula y convierte todo en botín y recurso y de todo hace un libro de contabilidad ,permanecen ciegas al esplendor que hay en los seres por el mero hecho de que son . Sólo retoza y manifiesta ese exceso de vida, incomprensible para ese pensamiento que todo lo reduce a un medio para un fin, el animal que no es acosado. Sólo en la confianza libre de acecho se manifiesta la vida en su plenitud. El cazador que convierte al animal en presa hace que éste tiemble y huya despavorido. El naturista que simplemente lo observa permite que aquél acabe mostrando toda su belleza,ese gesto en el que la vida,por asi decirlo, se redime de todo cuanto la amenaza y la destruye, y los seres se aureolan de luz y armonía. Los activistas,de la índole que sean,olvidan con frecuencia o no saben, que si queremos conservar el mundo tal como nos ha sido dado, es preciso demorarnos en el y contemplarlo.Sólo así se nos mostrará en su belleza.Y sólo así aprenderemos a ir mucho mucho más allá de nuestras más altas metas y ambiciones.

Javier Estangüi Ortega

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