«¡Es un fascista!»
Como antes sucediera con el término «rojo»,la palabra «fascista» se ha convertido en el compendio y quintaesencia de todos los males. Así quiénes hoy la emplean para definir a alguien,ignorantes de cuanto el fascismo significó, no la usan para describir hecho alguno sino como una especie de escupitajo verbal que sirve para señalar, estigmatizar e invitar a la persecución de quiénes así son considerados. Naturalmente los cínicos se sirven del término para azuzar a sus prosélitos en contra de todo aquello que se oponga a sus intereses,A cargo de éstos últimos, tontos útiles, queda encomendada la misión de arrojar la primera piedra. Así el término se ha convertido en un cajón de sastre aplicable a todos aquéllos que se opongan a cuanto defiende el régimen , sirve tanto para un roto como para un descosido y,ante todo, para promover esa dialéctica de amigo-enemigo, sin la cual los máximos representantes del odio y el rencor verían frustradas sus ambiciones y aparecerían tal cual son: horros de conocimiento y poseídos por una vanidad y una ambición inversamente proporcional a su talento y a sus méritos.
Quiénes hoy critiquen la falsa representividad de nuestro sistema político,la inexistente separación de poderes, los reinos de taifas de unas autonomías que desangran a la nación, o se atreva a decir que hemos de elegir entre el mantenimiento de las pensiones y la ayuda a los mas necesitados o seguir sosteniendo la exacción de un régimen que arruina a la nación moral y económicamente; cosas todas ellas evidentes para quiénes no se apalanquen en sus sinecuras o no tengan telarañas en los ojos, será inevitablemente acusado de «fascista». Porque uno de los requisitos para que se mantenga en pié la mentira y podredumbre de este régimen es precisamente la negación de la realidad, hasta el derrumbe total. Pues hay verdades desagradables y resulta lacerante creer que hay quiénes entre el hundimiento de su país y el mantenimiento,siquiera por unos años, de su poltrona ,han elegido esto último.
Javier Estangüi Ortega