Historias que invitan a pensar ( 67)

En un libro de Bård Borch Michalsen » Cómo la puntuación cambió la historia»( ed Godot), se lee entre otras suculentas historias la historia siguiente: » La princesa Dagmar de Dinamarca se convirtió en la zarina María Feodorovna de Rusia al casarse con Alejandro III en 1866. Cuenta la historia que en una ocasión la zarina salvó la vida de un criminal a quien su marido había decidido enviar a una muerte segura en Siberia. El zar había escrito:» Indulto imposible, enviarlo a Siberia». María movió la coma y la oración se transformó en :» Indulto, imposible enviarlo a Siberia».El hombre fué puesto en libertad».

La escritura es la respiración visible del alma. Los signos de puntuación con sus cadencias, pausas y ritmos, la música de esa respiración. No es fruto del acaso el que tales signos cuyos primeros predecesores en emplearlos fueron Aristófanes de Bizancio, Alucino de York y Boncompagno de Signa, se consolidarán y ampliaran con los humanistas del Renacimiento. La excelsa figura de Aldo Manuzio- visitado en Venecia por Erasmo y Durero-‘ humanista, filósofo e impresor, fué clave a este respecto. Así, prescindir de los signos de puntuación es no sólo despreciar una de nuestras mejores herencias culturales, sino también abrir la puerta a la barbarie. Una barbarie disfrazada de innovación y transgresión. El garabato no es una transgresión con respecto a la pintura de Velázquez. La incapacidad y la impotencia no son ni serán los pilares de la belleza.

La escritura plana y monocorde , carente de musicalidad, de tonos y ritmos, es la manifestación de un alma también plana. Hay apisonadoras de los vergeles del alma que aplanan su tierra, la nivelan, la desecan , y ya nada puede crecer en ella. El escritor ha de ser, a la vez, un músico y un orfebre de la palabra. Aquí, como en otros ámbitos, la proclama cobarde del » todo vale» no sólo devalua todo , celebra la indiferencia y la barbarie: hace que ya nada valga nada. Una escritura que no respira, sin pulso, está muerta.

. Javier Estangüi Ortega

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