La mentira de la muerte dulce

En una sociedad repleta de artefactos y fetiches tecnológicos, mas falta de caridad y compasión . En una sociedad donde se insta al niño a ser adulto, al adulto a ser niño y al anciano a recluirse en uno de esos morideros- antes llamados asilos y ahora residencias , que es más fino-, de nombres rimbombantes. En una sociedad donde la asepsia suplanta a la calidez, la desconfianza y el interés a la cercanía, los derechos al amor, el poder a la entrega, el protocolo y la moda al compromiso, y la propaganda a la verdad; no es extraño el que los apóstoles del pre-hombre y el post-hombre, maquillen el abandono al hombre por medio de eufemismos, retorcimientos y contorsiones de la palabra.

Así , para privar a la muerte de su tragedia, su vértigo y su filo, han inventado la expresión de » muerte dulce». La muerte pregonada a bombo y platillo por los fariseos. La fría guadaña maquillada como el beso de una cortesana complaciente. El arrebato y el desgarro convertidos en viaje de placer. La muerte ideal, soñada por los sonámbulos desencarnados, robotizados y pasteurizados. Muerte sin estertores ni agonía. Muerte de diseño. Como una embriagadora canción de cuna, una suave letanía. «Ea, mi niño, ea. Ya es hora de dormir».La continuación de una anestesia vitalicia. Muerte que nos dispensa del duelo. Una mentira a goteo o a inyección.¡ Que cortesía la del moriturus que se retira de puntillas del gran teatro del mundo!. Sin espetarnos ni ser el espejo de nuestra propia vida traicionada. La muerte confiscada, expropiada, convertida en una suerte de postrera profilaxis. » Ea, mi niño, ea», nos susurra y nos canta la Górgona, disfrazada de ángel.

. Javier Estangüi Ortega

1 response to "La mentira de la muerte dulce"

  1. By: Blanca Ley Vega de Seoane Posted: 29 marzo, 2026

    Mi nieta mayor y yo somos bastante despegadas, un poco ariscas, pero ayer me sorprendió cogiéndome del brazo cuando íbamos por la calle… Me dijo que ahora le gustaba ir del brazo. Yo le conté que, cuando yo era pequeña, eso era lo normal… A mí no me gustaba mucho porque tenía nueve hermanos más pequeños que yo y siempre tenía que ir llevando a algunos de la mano, pero ahora, la verdad es que lo echo de menos…
    El mismo día que mataron a Noelia, murió el hijo mayor de una prima muy querida. Era autista grave, y tenía crisis epilépticas fuertes y muy difíciles de controlar… Fue de repente, y su padre lo encontró muerto en la cama. Terrible, pero a la vez, allí estábamos todos, en el descansillo de los ascensores, acompañándolos…
    Una muerte muy distinta.l
    A los dos días, su hermano tuvo su primera hija.ñ
    Un consuelo

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