Escalada en lo in-mundo.
- En 1926, Herbert Hoover, cuando aún era ministro de economía , pronunció un encendido discurso con ocasión de la presentación de las primeras radios. Según el que más tarde sería presidente, la radio propagaría el saber y la cultura por toda la nación. Lo mismo se anunció tres decenios después con ocasión de la aparición de la televisión. Hoy estamos mas que requetevacunados contra tal fe de carbonero en el progreso técnico.
- Cuando el presidente Ronald Reagan visitó una exposición en Florida , al contemplar la destreza y celeridad con la que niños y jóvenes jugaban a los videojuegos , exclamó triunfal:»¡ Éstos serán nuestros futuros pilotos de guerra!». Pues, en efecto , los videojuegos requieren convertir la destreza en respuestas reflejas y privilegian la celeridad en detrimento de la contemplación, la serenidad, la reflexión y la responsabilidad.
- George Bush al referirse a la guerra contra Irak declaró:» Esto no es otro Vietnam». La guerra, privada ya de corresponsales, convertida en una suerte de videojuego, virtual, sin sangre, ni víctimas, ni cadáveres; ha hecho posible el exterminio sin cargo alguno de conciencia. El piloto de caza contempla , requerido por múltiples tareas técnicas, tan sólo una pantalla que le indica la posición del objetivo donde debe arrojar las bombas. Sus destrezas son ya actos reflejos. El otro es un desaparecido, una cifra, una abstracción. La huella de su paso no es sino una cortina de polvo y humo. ¿ De qué sentirse responsable?.
- Donald Trump prometió a sus electores «acabar con la guerra en dos semanas» si era elegido presidente. Y de una forma, incluso insospechada para el mismo, a pesar de Ucrania, Gaza, el Líbano e Irán, ha cumplido su promesa. No sólo , ni esencialmente, porque las guerras son rebautizadas como » operaciones militares», sino porque merced al alud de propaganda y a la denominada » inteligencia artificial», la guerra se ha convertido en algo virtual, irreal. Primero se asesina a los periodistas o se los veta. Mediante una incansable propaganda, contrapropaganda y atentados de falsa bandera, se siembra la confusión. Esta desemboca inexorablemente en un escepticismo que, finalmente, se consume en la impotencia y la indiferencia. Además la técnica y la » inteligencia artificial» han convertido la guerra en una suerte de espectáculo de drones contra drones, drones y misiles, y toda clase de artefactos. Los seres humanos no aparecen sino como apuntadores, espectadores o teloneros de una obra de teatro. Las imágenes que nos suministran, ¿ son reales o fruto de la » inteligencia artificial?.¿ Cómo discernir lo real de lo irreal?.¿ Hay acaso guerra alguna?.¿ No estaremos delirando?. Cuando el simulacro suplanta a la realidad y el relato a los hechos; la cordura no puede ser considerada sino como delirio , y la mentira, la realidad suprema. En los libros sagrados el demonio es llamado «el Gran Mentiroso». Lo atroz no es más que un juego de ajedrez mundial, nos percute urbi et orbi con sus medios de aislamiento que él llama, embustero como es, de comunicación. Y , si llega el caso, nos anunciará el último resplandor de la Gran Bomba como el advenimiento de la segunda venida.
. Javier Estangüi Ortega