La policía de la lengua
La policía de la lengua realiza incesantes redadas por entre los » pronombres», » adjetivos», » verbos», » sustantivos». Como las alpacas, sus celadores escupen palabras-estigma para denostar y perseguir a quiénes no se someten a la neolengua. Así » viejo», » caducó», » desfasado», «anticuado», » obsoleto» , «superado», «antiguo»; dejan de ser descripciones para convertirse en condenas y refutaciones sin argumento alguno.
Tal como los ilustrados anhelaban liberarnos del salvajismo y la barbarie, la policía de la lengua, de linaje muy inferior, sueña con liberarnos y redimirnos a machacamartillo de toda clase de » prejuicios», » discriminaciones» y » exclusiones». Sus cofrades han hecho voto de inclusividad, nunca de pobreza. Con idéntico celo al de la actual psiquiatría, conchabada con la farmacopea, aplicada a descubrir nuevos síntomas y síndromes y prescribir tratamientos; la policía de la lengua prescribe asimismo terapias, imparte cursillos y edita guías para el uso políticamente correcto del lenguaje. Así, por ejemplo, » padre» y » madre», considerados términos obsoletos y ofensivos para algunas » sensibilidades», han de ser reemplazados por los palabros de » progenitores biológicos». De este modo la exclamación de Cristo:»¡ Padre, ¿Por qué me has abandonado!?, habría de reemplazarse según la neolengua por:» ¡Progenitor biológico,¿ Por qué me has abandonado!?».
En realidad los policías de la lengua, sabuesos de presa que ventean, olfatean , persiguen y denuncian, no son sino flagelantes en espalda ajena. Defensores de genuflexiones, contorsiones, retorcimientos y retortijones de palabra y alma, aspiran a convertir el mundo en un inmenso campo de reeducación. Tarea hercúlea para la cual naturalmente demandan , claro está, cargos, sinecuras y soldadas mayores, pues su tozudez y machaconería se estrella contra el espeso muro del pecado original de que los hombres no han sido fabricados y poseen ascendientes y pasado.A la hidra de la historia y de los hombres le vuelven a crecer las cabezas cortadas por la guillotina subvencionada de su » política lingüística» y su codiciada conversión verbal.
Sería cosa de chirigota si tales estulticias, memeces, sandeces y matracas no estuvieran respaldadas por el código penal ni por la matraca propagandística más machacona , sensiblera e infantiloide, ni hubiera ya acarreado multas, penas y condenas al ostracismo a los disidentes. ! !Qué tiempos éstos!, bien hubiera podido decir Goebbels de ser testigo , lamentándose de no haber nacido más tarde.
Se dice que la civilización romana se derrumbó porque los romanos ya no creían en sus dioses. Ese vacío del bárbaro interior dejó el camino expedito a las invasiones bárbaras. Nuestra civilización no caerá por invasiones ni reemplazos de la población, sino porque las élites del poder, del dinero y de la propia academia, escupen sobre su propio pasado. Quiénes vengan , al margen de lo material, no encontrarán sino escombros, deconstrucciones y autodesprecio. ¿Acaso pueden sentirse atraídos o fascinados por una cultura que no deja de hundirse y agraviarse a si misma?. No se ama al gazmoño.Ni a quien desprecia. Tampoco al desertor.
. Javier Estangüi Ortega