Historias que invitan a pensar (65)

En un libro del sociólogo alemán Hartmut Rosa «Remedio a la aceleración»( Ed.Ned), el autor narra en uno de los capítulos del libro su viaje a China. Mencionaré tan sólo la llamada prueba del «gaokao» a la que se someten los adolescentes al cumplir dieciséis años. Nuestra selectividad es una broma comparada con aquélla. Según relata el autor no son pocos los que antes o tras la prueba se suicidan atenazados por la angustia y el terror al fracaso. » El año entero anterior al » gaokao» de sus hijos, las madres chinas abandonan sus puestos de trabajo para dedicarse exclusivamente a asegurar el éxito de la preparación de sus retoños, ya que el resultado determina en qué universidad o en qué centro de enseñanza podrá estudiar su descendencia y de ellos depende la prosperidad futura de toda su familia».

Los jóvenes no pueden elegir dónde ni que estudiar. Son el estado y la correspondiente universidad quiénes les dictan, según los resultados de las pruebas, a qué han de consagrarse.

La vocación, llamada al alma y al corazón, ha sido definitivamente postergada en aras del servicio al estado del que las personas son un mero apéndice. Y en esto estriba uno de los aspectos esenciales del admirado ,cacareado y entronizado por tantos » milagro chino». Nada extraño cuando la tierra queda reducida a escenario geopolítico y cuando el hombre se desprecia tanto en lo mejor de si mismo, ciego a cuanto no sea la producción , la técnica y el dominio; pues desterrado el espíritu y la sensibilidad, se convierte siempre en vasallo del poder. » El hombre ha muerto,¡viva su producto!» ,podríamos exclamar con Erich Fromm ,espejo apesadumbrado de nuestro tiempo.

. Javier Estangüi Ortega

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