Telebodrio
Telebodrio no existe-faltaría mas en un tiempo como el nuestro flamante y rebosante de todo tipo de derechos- , salvo en la percepción de quien escribe. Telebodrio posee varios canales los cuáles vienen a ser como partidos de un régimen único. Telebodrio ha llevado al plus ultra los peldaños de la escala evolutiva , pues tras el homo faber, el homo sapiens, el homo sapiens- demens ( de Morin), ha descubierto al homo annuntius. Telebodrio padece de estrabismo subvencionado: empachan a los telebodriovidentes con banalidades y chismorreos de comadres y les hurtan lo esencial. Sus presentadores, ahora llamados comunicadores o creadores de contenidos, son reconocibles por ese tono enfático e híbrido entre el lacayo, el mal actor y el falso predicador. Varios de ellos ofician a tiempo parcial , se alquilan por horas, como inquisidores, celestinos y terapeutas, eso si, sin perder nunca su condición de arpías. Telebodrio anuncia series a bombo y platillo en las cuáles se emplean decorados antiguos para insuflar tópicos nuevos. Ahí se mezclan el refranero, la lengua de madera de las frases hechas y los palabros ideológicos más machaconamente exudados por la propaganda. El resultado: una pretendida seriedad de cartón piedra, un colosal y envarado hazmerreir. Telebodrio se nutre de lo que ella misma regurgita como animal que devorase con avidez sus propios vómitos. El programa estrella de Telebodrio es una befa a la dignidad humana. Los concursantes resilientes ( adaptados a todo), nunca rebeldes o resistentes, privados de alimento ,acaban hozando como una piara de cerdos las recompensas ocasionales que el magnánimo jefe de marketing disfrazado de deidad griega y su sacerdotisa impostada les ofrecen. Se rebozan por el lodo y son enviscados para convertirse en delatores, egoístas, cínicos y cazarecompensas; tiburones , caimanes y camaleones como requiere y fomenta lo peor de nuestro mundo. Existen ceremonias de confesión y pseudoexpiación donde la presentadora y los ocultos diosecillos de Telebodrio malquistan y enviscan a los concursantes de forma grosera o sibilina: crean situaciones de doble vínculo, otorgan o quitan la palabra como tiranos banderas; déspotas de vocación ,se regodean por el ascenso de audiencia esperado cuando los concursantes discuten, se interrumpen al hablar , alternando gritos y llantinas, manjar preferido por la cadena y que hace que los urdidores de la lamentable trifulca oficien de benévolos mediadores. Como el matón de colegio que azuza a otros a pelear y, pasada la diversión, se aburre y los separa para que recobren el aliento y vuelvan a enzarzarse entre si. Telebodrio necrosa a los telebodriovidentes , los alimenta como los desalmados nutrían a las focas: con la pitanza a través de un embudo. Sólo que el embudo de Telebodrio ha sido diseñado por quiénes mandan. La misión de Telebodrio es la de rasgarse las vestiduras como virgen violentada ante quiénes atentan contra lo políticamente correcto, mientras por otra parte se mofa de la dignidad de las personas y las recuerda día y noche ,a cuántas vejaciones se prestan y consienten, lo poco que a sus ojos, ojos de una cámara de negociado, son y valen.
Javier Estangüi Ortega