La letra y la escritura

Filigranas, grecas, arabescos, letras blasonadas, aladas, raíz , antorcha, árbol. Copistas no sacrificados, consagrados. Orfebres, pintores, escultores y arquitectos de las letras que nos legaron la belleza, el saber, el sabor. Letra infantil, garabato, onda, rabo de lagartija, aspa y tachadura. Caligrafía lenta, minuciosa y plumeada de nuestros mayores, artesanos de las letras. Sembraban palabras con doradas plumas arando sobre la tierra en barbecho del papel.

Por ellos, por los nuestros y por los ajenos,aún por los nonatos, teje la escritura, que no pierda pulso la palabra. No la prestes al sectario, contrahecho de alma, al agiotista, al traficante de dicha o de dolor. Enciende el brasero de las palabras orilladas . Luz y calor al enamorado, al justo, al silenciado, al mudo, al alma aterida y solitaria.

» Yo escribo porque el druida me dió a probar el muérdago», canta Octavio Paz. Por su parte René Char se pregunta cómo le vino la poesía.» Como un plumón de ave sobre la ventana en invierno». Siempre es lo mismo: pasión y arcilla, ebriedad y temblor.

Javier Estangüi Ortega

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