Manual de supervivencia

En vista de los manuales de supervivencia distribuidos ya a la población de muchos países europeos por los agiotistas y muñidores de la guerra, para no ser menos y con ánimo de contribuir cívicamente a tan filantrópica empresa, he redactado un humilde breviario para tal uso.

  1. En caso de extrema emergencia, y mucho antes de que esta se produzca, no debes olvidar que es el cielo el que sostiene a la tierra. Sin ideales, sin principios, el hombre se envilece y hunde y con su caída arrastra a la tierra entera. El sol, astro divino y adorado en tantas civilizaciones, es en Platón el símbolo de la suprema idea de Bien.Sin el sol, sin el Bien, sin principios , sobrevienen los desastres, como nos revela la propia etimologia de la palabra: » desastre»: privado de astros, ausencia de astros.
  2. Freud describió las tres heridas inflingidas al orgullo humano en el transcurso de la historia. La primera, a su juicio, procedió de la teoria heliocéntrica de Copérnico al desalojar al hombre del centro del universo. La segunda de Darwin al mostrar cómo aquél descendía de los primates superiores. Y la tercera, se jactaba Freud, de el mismo, pues mostró que la consciencia no es sino un pequeño islote en el océano de lo inconsciente. Jean- François Mattéi, en un ensayo titulado «El hombre devastado», añade una cuarta afrenta, no sólo al orgullo humano sino también a su dignidad: el deconstrucionismo: la destrucción de la idea de hombre y humanidad. » Lo que emerge- añade el autor- bajo esos escombros es un individuo emancipado librado a su sólo deseo de poder». El deseo desbridado justifica la supresión de todo límite y nos aboca inexorablemente a la barbarie. » La supresión de un edificio antiguo puede estar justificada si anticipa una construcción más firme y fundamentos más seguros. El concepto de deconstrucción,más aún que el de destrucción, es la prohibición de una construcción futura y, a ese título, es una confesión de esterilidad». En realidad la llamada y celebrada deconstrucción prepara la destrucción y la devastación, es decir, la guerra.
  3. Tal vez la tela de araña inspirase el campo de alambradas. Hoy éste cobra la forma de una red invisible. Es preciso salir de las redes, de las pantallas y los espacios virtuales y volver poner pie en tierra y contemplar el cielo y los otros rostros humanos.
  4. Al que pide cinco se la da dos. Y al que pide dos se le quita hasta lo que tiene, decía Ernst Bloch. Si nos aferramos a la supervivencia no sobreviviremos. Los manuales de supervivencia son tratados necrófilos. Sólo si dejamos de considerar al hombre como recurso humano y a la tierra como tablero de la geoestrategia. Solo si nuestra vida es plena,henchida, trágica, anclada en la belleza, el amor y el don, podremos conservarla. El principio básico de la conservación es el amor y el cuidado, no a la inversa. También aquí es el cielo el que sostiene a la tierra.

Javier Estangüi Ortega

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