Historias que invitan a pensar ( 58)

En un maravilloso libro de Stefan Zweig , como todas sus biografías y relatos, consagrado a Romain Rolland ( ed. Sequitur), relata como este en la última página de su gran obra » Juan Cristóbal» narra la historia de San Cristóbal :» una noche lo llama un niño a fin de que lo lleve a través del río. El buen gigante toma sonriente la fácil carga. Pero al atravesar el río, esta se hace cada vez más pesada en sus hombros, y ya cree tener que sucumbir bajo el creciente peso, pero una vez mas realiza un esfuerzo supremo. Y al alba,tendido exhausto en la orilla, reconoce Cristóbal , el portador de Cristo, que había llevado en sus hombros al sentido del mundo».

Las biografías escritas por Romain Roland se proponían liberar a Europa de la postración en que estaba sumida por la crisis moral que la abocó a la guerra. » La vieja Europa se ahoga en una atmósfera sofocante e impura…El mundo languidece en su egoísmo bajo y mercenario. El mundo se ahoga.¡ Abramos las ventanas!.¡ Dejemos entrar el aire libre!¡ Respiremos el aire de los héroes!.»

Ahora bien, héroes no son para Rolland los campeones de la fuerza y la violencia, sino hombres de corazón puro y noble que han sabido transformar el sufrimiento en una gran obra humana. De ahí que los biografiados sean hombres como el Mathama Gandhi, Beethoven o Tolstoi entre otros.

La novela «Juan Cristóbal » es , en palabras de Stefan Zweig, » una oda a la soledad y una Heróica de la gran comunidad europea». Su personaje principal mantiene , como hizo el propio Rolland, la moral y la humanidad en medio de esa carnicería que fué la primera guerra mundial. A este respecto son conmovedoras las palabras que el gran escritor le dirige al poeta belga Verhaeren cuando este le confiesa estar poseído por el odio luego de la destrucción de Lovaina y del bombardeo a la catedral de Reims, sentimiento antes ajeno a su persona. » ¡ No, no odie!. No debe existir el odio, ni para usted ni para nosotros.¡ Defendámonos más aún contra el odio que contra nuestros enemigos !…¡ Formemos un arca como aquéllos que vieron el diluvio , y salvemos el resto de la humanidad!.».

» Juan Cristóbal» y » El alma encantada» , cuya protagonista es una mujer, son obras maestras de la literatura del siglo veinte. La editorial Hachette las vertió al español en los años cincuenta del pasado siglo. Desde entonces no se han reeditado y encontrarlas es dificílisimo. Sería un gran regalo el que editoriales como Acantilado o Alba , o cualquier otra, se decidieran a ofrecernos , tanto mas en este tiempo, estas dos joyas de la literatura y de la humanidad. » Conocer a los hombres y sin embargo amarlos» era una de las divisas del héroe de Juan Cristóbal. Las últimas páginas que describen la muerte inminente del protagonista de la novela son soberbias. No existe nada parangonable a mi juicio. Ni siquiera las últimas páginas del » Galopardo » de Lampedusa. «El éxito no era su fin, su fin era la fe» , confiesa Juan Cristóbal de su autor.

Javier Estangüi Ortega

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