Invocan a Europa sus sepultureros
Cuanto más repite la propaganda una palabra más despojada está esta de su significado. «¡ Europa, Europa, Europa!» cacarean hoy sin tregua los medios untados coreando a quiénes les mandan. Se invoca a Europa para justificar el descomunal gasto en armamento .» Está en juego la seguridad europea». » Hemos de protegernos de Rusia», sentencian como papagayos a golpes de consignas e idearios. Incurren en una falacia y en un acto de hipocresía o mala fe, según los casos.
La falacia consiste en identificar a Europa con la Unión europea. Mas Europa fué, es y será mas que esta. Antaño , para denostar a nuestra nación , se decía que Africa comenzaba allende de los Pirineos. Hoy que Europa termina en Ucrania. Lo que tácitamente se pretende con ambas cosas es la identificación de lo propio con la civilización y estigmatizar al Otro como salvaje, bárbaro o » asiático». Mas, ¿ acaso lo más excelso de la cultura rusa no forma parte de la cultura europea?. Tolstoi, por poner un ejemplo, ¿ no forma parte junto con Dante, Cervantes, Shakespeare, Goethe o Víctor Hugo, de lo mejor de la misma?. Aquí la falacia consiste en reemplazar la geografía y la cultura por una determinada visión geopolítica . En lo concerniente a la hipocresía y la mala fe, ¿ no es escandaloso que quiénes desde décadas vienen minando y deconstruyendo la cultura europea nos quieran alistar y llamar a filas para defender a Europa?.
Es sabido que son tres las raíces esenciales de la cultura europea: la cultura griega, el judeocristianismo y Roma. Rémi Brague en su ensayo :» Europa,la vía romana», sostiene que una de las características esenciales de la cultura europea ha sido la apertura, el estudio y la asimilación de otras culturas.Por su parte Jacques Dewitte en un sabroso libro titulado:» La excepción europea. Los méritos que nos distinguen», afirma que la cultura europea ha sido la única capaz de cuestionarse y guardar una distancia crítica con respecto a si misma. Y eso es precisamente lo que sin desmayo tratan de aniquilar quiénes hoy nos tocan a rebato. Han degradado la educación convirtiéndola en entretenimiento y enajenación, han socavado las tradiciones, han eliminado las humanidades, han impuesto el camelo de la ideología » woke», han suprimido la libertad de cátedra y de opinión, persiguen a los disidentes con celo inquisitorial y han reemplazado la política por la propaganda, además de otros desmanes.
La única defensa de verdad de Europa será librarnos de esta epidemia de marrulleros de tres al cuarto que desprecian y desconocen su cultura, a la vez que hacen votos de ignorancia para ellos y las generaciones venideras condenadas al fetichismo tecnológico, a la exaltación de la ramplonería sin escrúpulos, la estulticia y a esa vacuidad denominada » aprender a aprender». Fomentar una democracia de verdad, recuperar la alta cultura, el amor por el estudio ,la verdad,la responsabilidad y el trabajo bien hecho son hoy la mejor defensa de Europa. Entonces la llamada a defender Europa no será un flatus vocis sino que nos arrebatará y tocará en lo más profundo del corazón. Lo sintió Pier Paolo Pasolini al escribir estos versos:» Soy una fuerza del Pasado/ Sólo en la tradición está mi amor/ Vengo de las ruinas, de las iglesias, de los retablos de altar/ de los pueblos abandonados de los Apeninos…».
Javier Estangüi Ortega