Subidos en Clavileño
Subidos en Clavileño quiénes nos enviscan, halagan y anestesian en dosis desiguales, según convenga, no precisan vendarnos los ojos como a Don Quijote; pues disponen de fajas y anteojeras invisibles para obnubilar nuestra razón, ofuscar nuestros sentidos y enajenar nuestro juicio. Se valen de los llamados » media» , mediadores, celestinas postmodernas interpuestas entre la realidad y la inteligencia,no para desposar a estas ,sino para mantenerlas divorciadas para siempre.
» ¿ Has visto fantasmas?. Yo no pero mi abuela los veía a porrillo?», escribe Max Stirner. Y acto seguido menciona todas las abstracciones a las cuáles los hombres rendían pleitesía. Nuestras abuelas no eran las del siglo XIX de Max Stirner. Poseían un gran sentido común y no se dejaban sojuzgar por abstracciones.
Mas no las hicimos caso, idealistas como éramos y somos. Subidos en Clavileño son hoy los voceros de las mil lenguas monocordes quiénes nos agitan y exhortan: «¡Progreso!. ¡ Libertad!. ¡Soberanía popular!. ¡ Justicia!. Y vemos sin ver a todos esos tentetiesos, hechos a su medida, desfilar ante nosotros mientras los señores de las mil lenguas monocordes rien, nos esquilman y vuelven a exclamar:»¡ Progreso!.¡Libertad!.¡Soberanía popular!.¡Justicia!». Y nosotros excitados, enardecidos, exultantes, desoímos a nuestras abuelas, y jaleamos de nuevo a Clavileño.
Javier Estangüi Ortega