Taxonomía de la pseudoizquierda

Se bien que la dicotomía derecha-izquierda hoy ya nada significa, mas como os aferráis a ella y os resulta rentable, la emplearé en el título de este articulo. He de deciros que sois en acto lo que eráis en potencia : un monumental fiasco. Habéis aprovechado la miseria y el dolor para hacer carrera , encaramaros y llenar la bolsa; pues ineptos e incapaces como sois en casi todo, hay una cosa que se os da bien: la carencia de escrúpulos y el abrir negociados como traficantes de ilusiones y falsos justicieros. Siento que ya os aprestáis a regurgitar :»¡ Fascista!».» ¡ Fascista!».»¡Fascista!». Ese es el sambenito preferido que ponéis para condenar a quiénes desvelan vuestra impostura. Palabra piedra con la que lapidáis y os dispensáis de argumentar. Tenéis madera de pistoleros, verdugos e inquisidores. Esas son vuestras vocaciones apenas reprimidas. Habéis sustituido el pensamiento por la matraca y la consigna ,y el amor por el placer inmediato, el cálculo y la filiación, por eso vuestro corazón está petrificado. Y por eso siento una profunda desazón y tristeza por vosotros.¡ Apelar a lo humano y que responda una cantinela ideológica, un ideario!.¡ Llamar al hombre y que responda el cristobita o el actor, causa escalofríos al alma!. «¡ Fascista!».»¡Fascista!.»¡Fascista!», os oigo gritar.¡ Cómo os deleita el encarnizamiento!. Se os hace la boca agua como el perro con el hueso. Queréis proteger a los animales, lo que es loable, y desencadenáis jaurías contra los hombres. Pertenecéis a la triste y recurrente especie del niño malcriado que se disfraza de Luís Candelas , juega a la revolución, pues se aburre ; anhela borrar el pecado original del padre, y acaba imitando a Monipodio.

En realidad sois un chollo para el sistema que decís denostar. Este os dió cancha, os invitó a aparecer por televisión- ¡ cómo babeáis y sermoneáis ante las alcachofas!- y os ha modelado a su medida convirtiéndoos en figurantes bien pagados de su farsa.

» ¡ Es el patriarcado!». » Todos, todas, todes». » Yo si te creo hermana». Estos son vuestros remedos y hallazgos intelectuales: un explicalotodo, una mamarrachada y un ridículo catecismo. Causa hilaridad que quiénes anteayer denunciaban la falta de democracia sean hoy adalides apoltronados de esa misma falta. Lapidáis con el verbo a quiénes desvelan vuestra auténtica jeta. Incitáis a la maledicencia y al hostigamiento a la tropa de choque a la que alimentáis con odio y rencor. Miedosos en quiénes el odio no es sino temor proyectado. Incapaces de mirarse en el espejo. Sin arrojo para confesarse que sois un timo, que los humillados y ofendidos sólo pueden contar con sus propias fuerzas. ¿ Queréis un ejemplo?. No, ¿ verdad?. Creeríais estar ante un espejo deformado. Con todo os daré dos: el sindicalista Marcelino Camacho y el sacerdote Enrique Castro. Carecían de la alegría de los santos. A mi juicio estaban errados en sus creencias, mas su vida estuvo cincelada por la lealtad, el sacrificio y la frugalidad. Por eso los admiro. No eran caraduras ni vividores,ni estaban poseídos por el afán de figurar como vosotros. Vinistéis a » hacer la revolución» , a » asaltar el cielo». Os voy a decir en qué ha consistido la quintaesencia de vuestra cacareada revolución: con el medro habéis cambiado de pareja, de casa y de coche.

Entretanto, como ignorantes tontos útiles de servicios extranjeros, o al servicio de vuestro peculio y de Sin Escrúpulos, o las dos cosas a la vez, bailáis con quiénes os tachan de socialcomunistas y vosotros a ellos de fascistas, un vals de carnaval realmente conmovedor. Habida cuenta de que ni hay comunistas ni fascistas:tan sólo endriagros, fantasmas, caricaturas.

Javier Estangüi Ortega

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