¡ Feliz Navidad!

La Navidad rememora el nacimiento del Dios hecho hombre. No se trata de un mito ni de un arquetipo, sino de una encarnación. Un Jesús que sangra, suda y gime, a quien Herodes trató de degollar con menos éxito con el que los herodes de hoy aniquilan su recuerdo . Porque este tiempo tan solo soporta verdades tibias y Él es la Verdad a quemarropa :»¿ De qué le sirve al hombre conquistar el mundo si pierde su alma?». Y esta sola pregunta nos despoja de nuestros falsos trapicheos, hipócritas conciliaciones , consensos y componendas embusteras tras los que el hombre actual se parapeta para eludir la elección fundamental. Pues , a despecho de la cantinela archirepetida, no se puede tener a la vez la riqueza material ilimitada, el confort, el desarrollo, la seguridad , y también la paz, la dignidad, la libertad, el amor.

El nacimiento,la existencia de Jesucristo: el espejo más radical y perturbador. ¿ Acaso no hemos vendido nuestra primogenitura por un plato de lentejas?.¡ Cómo nos zahiere esta pregunta si es que aún no estamos por completo narcotizados!.En realidad todos nuestros pactos faústicos no son sino deserciones ante esta realidad. Un pacto faústico, así lo describe magníficamente Margaret Atwood: » es aquel en que canjeas tu alma …por el resplandor emanado de un montón de baratijas a la larga inútiles».

Para una época como la nuestra que siente pánico ante la verdad , la Navidad no puede ser sino una maldición. Es preciso silenciarla , acallarla, adulterarla, convertirla en una orgía de embriaguez y de consumo. «¡ Felices fiestas»!, proclaman los escribas y fariseos, de hoy para acallar la pregunta esencial.

» Cuando regrese ,¿ habrá aún fe sobre la tierra?». De momento el santo y seña será «¡ Feliz Navidad!» . Si, feliz nacimiento.

Javier Estangüi Ortega

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