Carta Abierta

         Excelentísima Señora Presidenta de la Comunidad de Madrid: 

         En calidad de alumno de la E.O.I., pero ante todo como ciudadano a pié de biela, donde todo es más prosaico, me gustaría trazar alguna observación, siquiera por debajo de la gaviota que ustedes tan dignamente, y cagadas al margen, representan. Los recortes, señora mía, pueden abordarse de distintas maneras; prescindiendo de lo superfluo (gastos en autobombo, floripondios y zarabanda), o comenzando por lo más importante, hasta el final, esto es, hasta tantalizar nuestra ya denostada enseñanza pública.

         Pero no voy a abrumarla escribiendo de lo que al parecer usted no sabe, que hoy todo es democrático, incluso la ignorancia. Mas como no descarto la esperanza de que su ideario sea permeable, dejo la puerta de los por si acasos entreabierta y con gesto resignado le sugiero que sea usted  misma quien procure evitar referirse a los enseñantes como una especie de colectivo receptor de regalías. Aunque nada mas sea por el respeto que merecen quienes, a diferencia de los políticos de cuchara, han obtenido su plaza mediante concurso público.

         Los que entienden la enseñanza únicamente como algo conmensurable, susceptible de pesarse, contarse o medirse, cuando dejen de sucumbir al hechizo de la estadística, aprenderán que esta concepción materialista, aún a pesar de algunos profesores excelentes, viene haciendo la santísima entre nuestros jóvenes. Pero no adelantemos el fin de la educación antes de hacer uso de nuestro elevado optimismo.

         Transida de credos y de papolatría pamplinera bueno sería que dejase por un momento de jesusear, y con el mismo fervor que la responsabilidad de su cargo merece descendiera a las pequeñeces terrenales, que incluso en los meses de verano, calvario son de nuestra existencia. Palabra de Dios.

La hago tan absorta repiqueteando amenes como el que ejecuta una macro, pensando en la distancias celeste disfrazada de paisano, que cuando esté ahitada de sí misma, mucho le agradecería que no olvidara atender a los demás. Sea una y trina a la vez. En tiempos de crisis, no sólo se puede; se debe. Saque luego a pasear la capa, y pregunte a los que de esto saben por qué estan descarrilando los valores entre nuestra muchachada, aún a los ojos del fatigado espíritu nacional.

         No puedo pasar por alto las mentecatadas de algunos de sus emisarios, que el parecer sin otro entretenimiento, se prodigan en hacer declaraciones porque sí. Tan inmoderadas y venales que serían merecedoras del control antidoping en ámbitos del comento menos exagerados. Esos corderillos de Dios con quijada andan tan necesitados de atención, que cuando les salga la inteligencia, gustoso les dedicaré unos sonetos con estrambote, conterilla y holapanda. Sin aditamentos ni conservantes.

         Obviamente no tengo nada personal contra ningún consejero, es más, espero seguir disfrutando de su mediocridad, y cuando agoten enhorabuenas, premios, galardones y legislatura, estén tan pagados de sí, que luzcan medallas hasta en los huevos.

         Si de recortes se trata, es curioso que ante las jugosas retribuciones que se autoconcede a tocateja el órgano de administración de Bankia (“Caja Madrid” antes de la fusión de los convalecientes) no lleve usted el mismo totém. Especialmente cuando de haberlos, terminarán en el lazareto público los activos dañados. En otro metraje, ahora ya sabemos en que se explicita la quintaesencia del liberalismo redentor: patrimonios con burka, banderas de favor, zapping especulativo de un continente a otro, absentismo inversor, subvenciones de tapadillo, …. mangas y capirotes. Las mal llamadas “externalidades” son devastadoras. La cultura desterrada, la justicia derrotada, los débiles desapadrinados, y a nivel político, cuando me despierte más féliz, se lo contaré.

         Se que la prescindencia de algunos interinos (“efectos colaterales” en perifrástica jerga), tiene como objetivo contribuir a mejorar la enseñanza. Quien bien te quiere te hará sufrir. Importunados, pero agradecidos, los profesores agasajados –sin duda por puro trueque- corresponderán al afecto ofreciéndoles una buena acogida en el conjunto intersección. E incluso puede que intensifiquen el cariño hacia usted. La esperan tantos aplausos…

         De la responsable de educación, otra que tal, mutato nomine, sólo puedo decir que lo único interesante en ella es su estado. Respecto al porvenir político de la antedicha, aún siendo merecedora de entonar el “¿qué será de mí”?, apelo al fair play de buena vecindad, al que hay entre coleguitas de partido, especialmente cuando son presuntos. Me consta, además, que tiene usted el corazón de un elefante. Por eso duermo tranquilo. Sé que ni la cesará ni la maltratará de palabra. Y no se atribule nunca por lo que a la postre devino en un desafortunado nombramiento. En tiempos de más fuste Calígula hizo senador a un caballo.

         Cuando se trate de cultura no se haga la macarena, no escatime medios por pura flamenquería; además, entre nosotros, voy a decirla un secreto: “la prioridad de un balance son las personas”. Del buen fin de este consejo, no me importa que sea usted quien recoja las rosas. Escrito está.

         Por lo demás, únicamente me queda despedirme de usted. Otro día, si la peta, hablaremos del gobierno.

 

      Carlos Estangüi Ortega

 

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