Carta a Doña Esperanza Aguirre
Excelentísima Señora Presidenta de la Comunidad de Madrid:
Ha supuesto una grata sorpresa para nosotros recibir su carta. Hasta ahora las únicas cartas que hemos tenido el honor de recibir de Usted nos llegaban en periodos electorales solicitando nuestro voto.
Aprovechando la buena disposición al diálogo que Usted quiere mostrar, nos vemos en la obligación de comunicarle que las últimas declaraciones tanto suyas como de sus consejeros nos han llenado de preocupación porque nunca, subrayamos nunca, nos hemos sentido víctimas de una demagogia tan obscena.
Usted sabe o debería saber que nuestra jornada laboral no se limita a las horas de clase, que a cada hora de clase corresponden un mínimo de dos horas más de trabajo. ¿Quiere Usted decir entonces que nos dispensa de estos trabajos?:
-Preparación de las clases.
-Reunión con los alumnos para resolver dudas.
-Corrección de pruebas y exámenes.
-Entrevistas con los padres.
-Trabajo administrativo como memorias, programaciones, et.
-Reuniones con distintos órganos y comisiones para realizar el seguimiento pedagógico de los centros.
-Asistencia a cursos de formación y de perfeccionamiento del profesorado que, por cierto, debemos realizar siempre fuera de nuestra jornada laboral.
Sería bueno entonces que nos indicara cuántas horas de media son necesarias para corregir los exámenes y preparar las clases de grupos de 36 alumnos (tamaño que Usted nos ha impuesto).
Cuando su consejera hace unas declaraciones descalificando nuestras posibles quejas porque, según ella, se producen “después de haber disfrutado de dos meses de vacaciones”, con todo respeto preguntamos nosotros: ¿y cuál es el periodo del que han disfrutado Ustedes?
-Nuestro periodo vacacional como docentes está por debajo de la media o en la media de Europa.
-El calendario y la jornada laboral varía según las distintas profesiones (médicos, policías, bomberos, et).
Se ha producido algo inaudito y es que un alto cargo de la Comunidad nos ha calificado de “privilegiados” por tener un trabajo estable, cuando el derecho a un trabajo digno está recogido en nuestra Constitución y en la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU. Además, nosotros hemos alcanzado nuestro puesto de trabajo en unas oposiciones, en un concurso público, cuando la disparidad entre aspirantes y plazas era enorme.
Puede que haya llegado la hora de “meter la tijera”, de reducir el déficit, pero no hemos sido nosotros los que hemos creado ese déficit, ni los que hemos arruinado las instituciones. Nosotros nos hemos limitado a trabajar y a pagar nuestros impuestos, y si es llegado el momento de recortar gastos, es difícil entender que esos 1.700, según Ustedes, o 3.000, trabajadores contratados, según los sindicatos, sean menos prescindibles que esas televisiones de las que Usted dispone.
Usted y su consejero saben o debieran saber cuando se establece como principio que “la Comunidad de Madrid” no está para crear puestos de trabajo, sino para prestar unos servicios”, que suprimiendo puestos de trabajo absolutamente necesarios no se puede prestar de ningún modo los servicios que los ciudadanos necesitamos y merecemos .
Usted sabe o debería saber que no se trata de dos horas más, se trata del hartazgo de un colectivo que ya no puede soportar ser tratado como un burro de carga.
¿Va ser ésta la legislatura de la educación? Esperemos que no sea la legislatura de la defunción de la educación.
Usted sabe o debería saber que estas medidas suponen la muerte de la enseñaza pública, y que la ausencia de una enseñanza pública de calidad será mucho más fácil que grandes grupos de jóvenes manifiesten conductas antisociales y tengan un horizonte laboral sin ninguna esperanza.
Atentamente, un afectuoso saludo con nuestros mejores deseos para Usted, su familia y la institución que Usted preside.
Fdo. Don Francisco Javier Martin Campillo