teoria de la crisis
LA CRISIS Y NOSOTROS, QUE LA TEMIMOS TANTO
Más o menos sesudos, todavía menudean análisis. Socratizada la vida financiera (“sólo sé que no se nada”), las explicaciones basadas en métodos de inducción han cobrado cuerpo. El de variaciones concomitantes gana adeptos entre los que arrastran las ideas del P.S.O.E. “Todo fenómeno que varía de alguna manera siempre que otro fenómeno varía de una manera particular, es o una causa o un efecto de este fenómeno o está ligado a él por algún vínculo de causalidad”. Casi ná. Siguiendo con la teoría del caos, que para eso vivo en España, pudiera ser que la crisis actual se deba a los efectos desencadenados por el vuelo de una mariposa. Un pequeño cambio puede generar grandes resultados. Hipotéticamente: “el aleteo de una mariposa inició una pequeña brisa que finalmente devino en incontrolable huracán”. El PP, un pasito palante y un pasito pa tras, baila al son de siempre: “toda la culpa es de Zapatero”. Para mi capote lo digo: “ni el ínclito amigo de Camilo José Cela, capaz de entonar el sitio de Zaragoza con el esfínter, podría desencadenar semejante cataclismo”.
Vamos en serio. Allá por el año 2007 ya se habían detectado los primeros síntomas que reflejaban una pérdida de dinamismo económico: reducción de la inversión en bienes de equipo, disminución de las rentas brutas empresariales en casi todas las ramas de actividad, incremento de la tasa de morosidad, pérdida de vigor de la demanda agregada, etc… Incapaz de renovar sus posiciones a corto, la deuda privada existente, anticipaba ya una crisis de deuda soberana. Especialmente en un mercado interbancario catatónico, donde los estados tienen que asumir el papel de prestamistas de última instancia. Estos, con todo, no dejan de ser meros síntomas de lo que es, a mi juicio, una crisis de calado más amplio. O si se quiere, el ocaso de un modelo. Y digo esto porque creo que lo que está sobre el tapete, aún de forma embozada, es un desplazamiento de poder en detrimento de EE.UU y parcialmente de Europa, en favor de Asia, y más concretamente, de China. Asistimos, pues, a las convulsiones propias de la decadencia de un imperio.
La deuda total de EE.UU (pública+privada) supera los 76 billones de dólares, esto es, más de todo el PIB mundial. Esta cifra, dolorosamente real, indica que cada estadounidense debe aproximadamente unos 246.000 dólares. Las clases medias, para compensar rentas cada vez más decrecientes, tuvieron que apalancarse mediante el recurso al crédito, única forma de mantener su nivel de vida.
El desglose de la deuda de Estados Unidos con algunos de los países extranjeros tenedores de bonos es como sigue:
- 1. China, 906.800 millones de dólares
- 2. Japón, 877.400 millones dólares
- 3. Reino Unido, 477.600 millones de dólares
- 4. Países Exportadores de Petróleo, 213.900 millones de dólares
- 5. Brasil, 177.600 millones de dólares
- 6. Hong Kong, 139.200 millones de dólares
- 7. Centros de Banca del Caribe, 133.700 millones de dólares
- 8. Rusia, 131.600 millones de dólares
- 9. Taiwán, 131.200 millones de dólares
- 10.Canadá, 125.200 millones de dólares
Con semejante dependencia del ahorro exterior, EE.UU. necesita a toda costa mantener el dólar como única moneda de referencia y/o refugio. El oro y el franco suizo sólo actúan como tales en momentos de convulsión, o ante la perspectiva de que las tasas de interés continúen bajas. De ahí que haya un plan tan minucioso como sistemático para desestabilizar al euro. Y aquí entran en juego los gladiadores de nuestro siglo: las agencias de calificación. Un arma devastadora. ¿Alguien cree casual la rebaja de ratings que vienen sufriendo los países europeos?. Después de anunciar sendos ajustes fiscales, lo que en teoría dismuniría la probabilidad de default, las emisiones soberanas de Irlanda y Portugal fueron equiparadas al bono basura. España e Italia experimentaron similar tratamiento. Pero las degradaciones no son inocuas. Alteran de tal forma la estructura del tipo de interés que pueden causar patologías en un cuerpo sano. Estaríamos ante la llamada “profecía que se autoverifica”. Se dan falsas señales de alarma contribuyendo así a que lo peor suceda.
Después de que Moody´s calificara la deuda lusa como “bono basura”, la Fiscalía de Portugal abrió una investigación contra Fitch, Moody’s y S&P. Asimismo, la administración de la UE anunció que las agencias de rating que operan en EE. UU. no son imparciales con los países europeos. El presidente de la comisión Europea, José Manuel Barroso, señaló que las evaluaciones de las tres principales agencias generan especulaciones en los mercados financieros y las acusó de crear un oligopolio. El primer ministro de Rusia, Vladímir Putin, respaldó la idea de crear una agencia de calificación en los países de la Comunidad Económica Euroasiática (EurAsES). Días después la canciller alemana Ángela Merkel alentó a Europa a que crease su propia agencia, tomando el ejemplo chino, donde funciona desde el año 1994 la calificadora Dagong Global Credit Rating. Claro que como hay que vestir al santo, mientras las demás mantuvieron el máximo rating, S&P recortó la calificación de EE.UU. Esta solitaria revisión a la baja carecía de otros efectos que los meramente testimoniales.
De manera parecida, la hegemonía sobre el petróleo hace que los precios se asienten en dólares, ya que ningún país puede comprar petroléo sin dólares, circunstancia por la que hasta dos tercios de las reservas oficiales de cambio extranjero de los bancos centrales nacionales están nominadas en dólares. Actuando como moneda reserva en el mercado del petróleo y en buena parte del comercio mundial, el sistema dólar mantiene la demanda de la divisa “artificialmente alta”. Esto posibilita su impresión al precio de nada. Y una deuda neta cada vez mayor. Cuando a finales del año 2000 Irak cambió el valor de cambio del petróleo al euro, el país fue invadido.
Pero en una economía globalizada el efecto boomerang es ineludible. Y mientras no se logre la desaparición total del euro, su debilidad contribuye a incrementar los desequilibrios comerciales de EE.UU. en beneficio de países con fuerte presencia exportadora. Paradigma que conduciría precisamente a una situación cuyos efectos se pretenden evitar.
Aún teniendo carácter subsidiario respecto de lo ya escrito, abordaré algunas peculiaridades propias de nuestra península, tierra donde se juntan todas las búrbujas. La tectónica de placas (bajeza política y pravedad económica) explica nuestra deriva continental. Falta la liberación de energía. Con ese propósito intentaré, con todos los miramientos debidos, sacudir algunos postizos.
Las expectativas de blanquear el dinero fiscalmente opaco, especialmente a partir de la implantación del euro como moneda oficial, desgravaciones fiscales ad hoc, una desregulación sin precedentes del mercado hipotecario, permitiendo constituir hipotecas hasta a 50 años, las medidas liberalizadoras aprobadas por el Gobierno en el mes de Julio del 2000, a raíz de la presión ejercida por Comunidades Autónomas y promotores, y la dependencia del suelo como generador de recursos, llevaron a una declaración masiva de suelo urbanizable, alterando a su vez la composición orgánica del coste de la vivienda. Según el departamento de estudios del BBVA, el boom inmobiliario provocó que el precio de la vivienda aumentara un 288%, siendo el 241,92% responsabilidad del suelo. Así, la actividad hipotecaria cobró cada vez más importancia dentro del sistema financiero; de hecho, la financiación a las empresas promotoras y contructoras se incrementó en tasas nunca vistas. En el año 2000 lo hizo a una tasa media del 28,2%. El incremento del precio de estos activos (véase gráfico) canalizaba buena parte de la inversión especulativa, originaba un aumento de la deuda de las familias en relación con sus ingresos, y desencadenaba un círculo vicioso que alimentaba a su vez nuevas alzas en los precios, mayor expansión del crédito y una asignación cada vez menos eficiente de fondos. De esta manera, el saldo vivo de crédito hipotecario en relación al PIB alcanzó el 39% el año 2000.
La captación de recursos mediante instrumentos propios del mercado hipotecario no se hizo esperar. Los bonos de titulización hipotecaria y las emisiones de cédulas crecían a ritmos de dos dígitos. Proceder que, unido a tasaciones elaboradas por entidades dependientes del propio prestamista, coberturas de riesgo amparadas por aseguradoras participadas por él, y una dependencia del exterior cada vez mayor para obtener la liquidez necesaria, elevaban exponencialmente el riesgo. Por no hablar de posibles correcciones a la baja en el valor de los activos, o de un eventual incremento de la tasa de interés.
Los altos precios inmobiliarios afectaron al consumo “efecto riqueza”, y al endeudamiento, incrementando ambos a la par que disminuía la capacidad de pago. En 1998 se necesitaba el salario de 5 años para adquirir una vivienda de tamaño medio, y en el 2007, había que destinar el salario de 12 años.
Hoy, es un secreto a voces que muchas entidades financieras están quebradas. Las pruebas de resistencia (stress test) publicadas el pasado mes de julio carecen ya de credibilidad. Dexia (rescatada en el 2008 por los gobiernos e Francia, Bélgica y Luxemburgo), aparecía como una de las mejores de Europa con un core capital del 10,4% en el escenario adverso frente al 5% necesario para superar esta prueba. Hoy, la posibilidad de una quita de la deuda griega ha puesto a Dexia al borde del colapso; de hecho, Francia y Bélgica anuncian un nuevo rescate. En España, la intervención en CAM y la nacionalización la pasada semana de Unnim, CatalunyaCaixa y NovaCaixaGalicia se han revelado el papel de tornasol de las pruebas de tensión. Estas tres cajas alardearon de sus buenos resultados en los “stress test”: las dos primeras, porque con la provisión genérica (el colchón que tenían que dotar todas las entidades en los buenos tiempos) alcanzaban el citado 5% de capital, y la tercera, porque incluso aprobaba las pruebas con un 5,3%. Es decir, hubo una valoración irreal de sus activos tóxicos. Y eso que en la primera mitad del año en curso las entidades financieras habían catalogado como de dudoso cobro 70.428 millones de euros concedidos a empresas vinculadas al ladrillo, que en conjunto tenían préstamos por importe de 413.914 millones. El deterioro es mucho mayor, pero se difiere. Las entidades, presas de su propia valoración de activos, no pueden rebajar los precios más allá del 20% o del 30% (cobertura exigida a los activos adjudicados y recibidos en pago de deuda, según se mantenga el activo en el balance 1 ó 2 años) para dar salida a su parque inmobiliario, porque cuanto mayor sea diferencia entre el precio de venta de un inmueble y su valor en libros, mayor sería la pérdida computable en la cuenta de resultados. Aunque el problema no acaba ahí, porque a diferencia de otros países, en España, el potencial quebranto no reside en las hipotecas subprime, sino en el promotor subprime. En julio del 2010 la ratio de dudosos asociada a actividades de construcción y promoción inmobiliaria era del 10,9%; un año después, ascendía al 17,7%, la cifra más elevada de la historia, según datos del Banco de España.
El R.D. 9/2009, de 26 de junio, sobre restructuración bancaria y reforzamiento de los recursos propios de las entidades de crédito se ha revelado tan insuficiente como los stress test. Y como el modelo societario de las cajas de ahorros no posibilita mas generación de capital que la que proviene de capitalizar los beneficios, en las actuales condiciones, proponer abrir la espita del crédito es un auténtico dislate, máxime cuando todos los indicadores del consumo privado, desde las matrículaciones de vehículos al índice general de comercio minorista muestran signos negativos. Claro que en un país donde hasta las titulaciones se obtienen mediante créditos, todo es posible.
De 1996 a 2004, etapa de mayor auge económico según los cronistas oficiales, el llamado “milagro Aznar”, consistió en lo siguiente:
· España fué el país de la UE que más dinero recibió del Fondo de Cohesión, y tras Francia, de la PAC.
· Los beneficios empresariales crecieron por encima del 30% y los salarios por debajo del 3%.
· Se redistribuyó la carga fiscal, reduciéndose un 6% para las rentas más altas.
· El poder adquisitivo de los salarios se redujo un 4%, siendo España el único país de la UE donde se produjo un retroceso de ese tipo.
· Los contratos temporales aumentaron hasta alcanzar 1 de cada 3 puestos de trabajo, cifra un 250% superior a la media europea.
· Se privatizan las empresas públicas más rentables (preferencia por la liquidez en detrimento de la solvencia, esto es, de la capacidad para generar ingresos recurrentes en el futuro). Por ese concepto, el Estado ingresó más de 5 billones de pesetas.
Para poner remedio a la crisis sin abordar sus causas reales, se vienen abriendo paso dos teorías ciertamente pintorescas:
-La doctrina del maná: Ahorro, sí; austeridad, sí; ayudas y gasto social, también.
-La doctrina liberal: Acometer una profunda reforma laboral para dar cariño al mercado, Dios laico de nuestros días.
Sin exhumar el mito descartado por Keynes: la armonía entre los intereses privados y públicos, a la vista de los siguientes datos, propongo una tercera vía: UNA DISTRIBUCIÓN RAZONABLE DE LA RENTA DISPONIBLE.
DISMUNICIÓN DEL PODER ADQUISITIVO
Salarios
-Reales: Aplicando a los salarios nominales el deflactor del PIB, que mide el incremento de precios de todos los bienes y servicios, desde 1994 los salarios están perdiendo poder adquisitivo, o dicho en otros términos, la capacidad de consumo de los asalariados ha disminuido. Los costes laborales unitarios reales vienen cayendo desde 1993.
-Relativos: En relación a la proporción de la renta al coste de los factores que se distribuye entre rentas salariales y rentas de capital, la participación salarial en la renta viene cayendo de forma ininterrumpida desde 1992. De esta forma:
-En 1980 los salarios representaban un 73% de la renta.
-En 1992 los salarios representaban un 69% de la renta.
-En 2010 los salarios representaban un 61% de la renta.
Tasa de temporalidad contractual
Según informe realizado por Eurostat, la tasa de temporalidad española es la más alta de Europa.
De acuerdo a la Encuesta de Pablación Activa (INE 2007), la tasa de temporalidad por CCAA tenía la siguiente distribución:
Aparte de no contribuir en abosluto a la cohesión social, la temporalidad tiene consecuencias macroecónomicas evidentes: acentúa los rasgos pro cíclicos. Se genera mucho empleo en la fase alta del ciclo pero también se destruye empleo con mucha más rapidez en la fase de desaceleración, especialmente en países poco desarrollados tecnológicamente, esto es, con aplicación intensiva de mano de obra. Al 2º trimestre del 2011 el desempleo juvenil alcanzo un 46,1%.
Por otra parte, la última Encuesta Anual de Estructura Salarial correspondiente a los datos del año 2009, pone de manifiesto que, en España, la mayoría de los trabajadores son “mileuristas”. El sueldo más frecuente se sitúa en torno a 15.500 Eur brutos anuales.
LOS QUE NO HACEN LOS DEBERES
Firmas de Auditoría
Un poderoso grupo de multinacionales se reparte el mercado internacional y audita a las grandes corporaciones, realizando a la vez lucrativos trabajos de consultoría para las mismas firmas.
Ni la Ley Sarbanes Oxley ni cuantas la precedieron se han mostrado eficaces a la hora de proteger al inversor.
La historia más reciente da numerosas muestras de fraudes contables, muchos de ellos realizados en connivencia con el auditor. Sin ánimo de ser exhaustivos, veámos algunos:
-ENRON CREDITORS RECOVERY CORPORATION (ENRON): Según su propia contabilidad era la séptima empresa de EE.UU. Pero a finales del 2001 se reveló su verdadera condición financiera: activos y beneficios eran inflados cuando no inexistentes, muchas deudas y pérdidas no estaban incluídas en sus estados financieros, y la auditora, Arthur Andersen, tuvo que disolverse. En pocos meses las acciones cayeron de 90$ a 0,30$.
-WORLDCOM: Segunda empresa de telefonía en EE.UU. Lució utilidades inexistentes por 3.850 millones de dólares. Sus acciones cayeron un 94%. Arthur Andersen, la auditora, no realizó salvedad alguna sobre las cuentas anuales.
-PARMALAT: Mostraba en sus cuentas mas de 7.000 millones de euros en bonos y certificados de depósito inexistentes; las deudas estaban contabilizadas por una cifra ocho veces inferior a la real. El quebranto ascendió a 13.000 millones. Deloitte & Touche, auditor responsable de la contabilidad del grupo Parmalat, sólo perdió un cliente.
-BANESTO: A raíz de su intervención, el Banco de España detectó un agujero patrimonial de 605.000 millones de pesetas. Aún a pesar de las múltiples irregularidades realizadas para alterar la imagen fiel del patrimonio de Banesto, la falsedad contable no fue advertida ni por Price Waterhourse, auditora del Banco, ni por Arthur Andersen, auditora de la Corporación Industrial y Financiera. Las dos firmas realizaban trabajos de consultoría para la entidad a la que auditaban; Price, además, tenía una póliza de crédito por un límite de 600 millones de pesetas.
-GESCARTERA: Desaparición de 20.000 millones. La auditora Deloitte & Touche firmó sin salvedades las cuentas de Gescartera correspondientes al año 2.000.
-CAJA DE AHORROS DEL MEDITERRÁNEO (CAM): Al 31-12-2010, KPMG, a la sazón auditora de la entidad financiera, dice: “En nuestra opinión, las cuentas anuales del ejercicio 2010 adjuntas expresan, en todos los aspectos significativos, la imagen fiel del patrimonio y de la situación financiera de Caja de Ahorros del Mediterráneo …”. Precitada Caja declaraba un beneficio de 244 millones de euros, aplicando al riesgo de crédito, según sus gestores, las correcciones valorativas contempladas en la Circular 4/2004 del Banco de España. Al primer trimestre del 2011 la entidad sigue anunciando beneficios, esta vez de casi 40 millones de euros, y una vez intervenida por el Banco de España, se desvelan unas pérdidas de 1.135,8 millones de euros, entre enero y junio del año en curso.
Agencias de calificación
El mercado de calificación de instrumentos de deuda, subyacentes y derivados esta dominado por tres agencias de rating, Moody´s, S&P y Fitch, que controlan más del 90% del mercado. Participadas en su capital por fondos internacionales (BlackRock, Fidelity, Capital Group) tenedores a su vez de deuda pública calificada por esas mismas agencias. Mayor conflicto de intereses es imposible.
En su informe 2011-199 la SEC (Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU) advierte que alguna de las testadas carece de mecanismos eficaces para impedir que sus calificaciones se filtren a terceros antes de ser publicadas.
Veámos a través de algunos ejemplos como han identificado hasta ahora los factores de riesgo.
-Crisis asiática de 1997: A posteriori, es decir, cuando se desencadenó la crisis, Moody´s rebajó cuatro grados la calificación soberana a Tailandia y doce a Corea del Sur. Standard&Poor´s fue menos beligerante y sólo rebajó diez grados la calificación de este último país.
-CDOs (Collaterized debt obligations): En vísperas de la crisis, la mayoría de estas obligaciones gozaba de la máxima calificación (‘AAA’). Poco después, al estallar la búrbuja de la deuda pública, los CDOs sufrieron una lamentable alquimía: se convirtieron en “basura”.
-Lehman Brothers y American International Group: Hasta poco antes de quebrar, las compañías de rating mantenían una excelente calificación para ambas. Así anticipaban el riesgo.
-Bancos Islandeses: Hasta la víspera del crack, las agencias no tenían ningún empacho en otorgar una alta calificación a los tres bancos estatales.
Empresarios
Según el informe de la Lucha contra el Fraude Fiscal en la Agencia Tributaria elaborado por los técnicos del cuerpo especial de gestión de la Hacienda Pública, las declaraciones de ingresos presentadas por trabajadores y pensionistas, no dejan lugar a dudas: ganan un 75% más que los empresarios.
La tercera edición de ese informe recoge que las rentas declaradas por trabajadores y pensionistas de la Región de Murcia son superiores a las rentas declaradas por empresarios y profesionales liberales como arquitectos, abogados o médicos, en una media de 6.871 euros. En Andalucía esta cifra asciende a 7.600 euros, y en Cataluña alcanza los 8.765 euros. Asturias y Madrid presentan las mayores diferencias provocadas por este fraude empresarial: sus empresarios han declarado respectivamente 9.815 y 10.776 euros menos que sus asalariados y pensionistas.
Desde 1993 la brecha declarada entre asalariados y empresarios ha ido creciendo año tras año, hasta alcanzar el climax en las rentas referidas al año 2010.
Los ingresos declarados por empresarios y profesiones liberales les situa en el entorno del mileurismo. No es de extrañar que con tales emprendedores la inversión en vivienda, es decir la inversión especulativa, que hasta el año 2000 se mantenía en torno al 21% del total de la inversión, pasara en sólo seis años al 30% (Fuente: INE).
Fdº.: Muereteriendo sin Blanca de las Escépticas Maneras del Famoso Sol de España (Conde de Bechamel)