sobre la calidad de la enseñanza 4

 

“Una dirección de la educación: el estilo. No es el bagaje lo que cuenta (instrucción) sino el instrumento de aprehensión. “ ( Saint- Exupéry ).

Allí donde domina la dictadura del “reino de la cantidad”, se identifica lo verdadero con lo útil y lo actual con lo que recién acontece, el hombre es desposeído de la capacidad de impregnar con su sello a los seres, es decir, de crear, y se torna en imitador de los utensilios que él mismo produce. Una de las raíces de nuestra actual pobreza-pues debe llamarse así-consiste en la relación inversa que se da entre una gran profusión de artefactos y una gran penuria interior, una atrofia de la personalidad.

El movimiento constante como deserción ante la contemplación y la quietud, el incesante ronroneo de los aparatos como usurpación del silencio, el pánico ante las preguntas esenciales, el creciente empleo de palabras antes confinadas al mundo de la máquina (así reproducción, bloqueo, funcionar, procesar, etc ), para referirse a los asuntos humanos, las prótesis tras las que nos parapetamos en la educación –más y más ordenadores, pizarras digitales, proyectores, etc-en nombre de una carrera hacia un futuro del que no se sabe bien quién podrá gozar si carecemos de gusto o éste se hace cada vez más vulgar, no pueden ocultar que el rey está desnudo. No podemos seguir engañándonos. No podemos engalanar nuestra penuria  en nombre de una supuesta modernización que, en realidad,  nos satura de trivialidades y arruina nuestra lengua y nuestra tradición.

La técnica y la instrucción forman parte de nuestra civilización, nadie pretende expulsarlos. Mas lo necesario es el espíritu que, llegado el caso de elegir puede incluso,  en ocasiones,  prescindir de aquéllos, mas nunca de sí mismo. Y necesario es que haya personas que rompan filas en este pelotón de seres que creen correr hacia delante porque los más corren en esa dirección , que en lugar de estar cautivados por lo “último” busquen lo primero, las raíces, sin miedo a quedarse rezagados. La vida que profundiza en si misma nunca se queda rezagada. Reúne los hechos y las cosas, les da su sello. Configura un estilo.

                                        Javier Estangüi Ortega

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