El Ritalín técnico
En el libro de Jörg Blech :» Los inventores de enfermedades: cómo nos convierten en pacientes» , el autor relata como la industria farmaceútica hace tiempo que ha invertido la secuencia entre la enfermedad y la búsqueda de un fármaco idóneo para tratarla. Ahora ,primero , se dispone de un fármaco y después se busca o se inventa una enfermedad a la que pueda adecuarse aquél. Tal fué el caso del Ritalín , cuya creación precedió y precisó de una enfermedad a la cual aplicarse ; en este caso el recién » descubierto» síndrome de hiperactividad ,el cual vino como anillo al dedo al mencionado fármaco y a los beneficios de la compañía que lo produjo. En el libro se encuentran otros casos en los que acontecimientos naturales , hechos lesivos y dolorosos o rasgos de carácter son tratados como enfermedades y, naturalmente, convertidos en pasto de la farmacopea. Así el llamado desde hace años » síndrome premenstrual», el » transtorno de estrés post-traumático » y el más recién creado » síndrome de ansiedad social » , antes llamado timidez.
Muchos urbanistas saben que la ampliación de una autopista, o la creación de una nueva, a la postre no sirve para evitar atascos ni embotellamientos , como se justificaba antes de su construcción, sino para incrementar la venta y el número de automóviles circulando por la misma, estimular la construcción de nuevas viviendas y hacer colapsar con más frecuencia el tráfico hasta que, de nuevo, esto justifique la ampliación de dicha autopista o la construcción de una nueva, y vuelta a empezar. El hámster enjaulado haciendo rodar con frenesí el pequeño cilindro de su jaula no es menos inteligente. Nosotros tenemos nuestros propios cilindros o círculos viciosos.
Con las armas sucede lo mismo que con el Ritalin y las autopistas. Hechas, se nos dice ,para defendernos en caso de invasión o de guerra, su propia producción técnico industrial, su creciente sofisticación y costo, exiguen su obsolescencia planificada y el desencadenamiento de guerras para amortizar sus costos incrementando las ventas y así perpetuar el negocio. Esto no quiere decir que las consideremos inútiles e innecesarias. Pero si que, sobrepasado un umbral , lo que justificaba la satisfacción de una necesidad no hace sino crear esta. El Ritalin técnico produce más y más artefactos cuyo uso ha de justificar e inventar a posteriori. Muchos de los nuevos artefactos son el resultado de dos invenciones: la del aparato mismo y la de su necesidad.
Javier Estangüi Ortega