El otoño

Tiempo de sueños y de bruma, de bosques encantados, de caminos festoneados de serojas y ocasos prendidos de amaranto. La vida se ovilla y recoje en torno a las hogueras. Crepita y chisporrotea el corazón que es su forma de llorar. Llueve en la memoria y en los campos. Nos subyuga la nostalgia: el dios esperado ya ha pasado. El milagro ya ha tenido lugar. Hay un eco que dura hasta el fin del mundo. Hace frío. Me conmueven los menudos tesoros de los gorriones,la oración de gracias de los humildes que convierte en abundancia la escasez. Triste y lacerante es el destino de las almas nobles. Anhelaron la tierra ,la morada , y se las dió el fuego, la celada, la ventisca. ¿ En qué se reconocen?, ¿ en que se extrañan rostro y mundo?. Es el otoño. Reza ahora para que la armonía jamás sea quietud. Y si la luz llama nunca sea el alma una pesada puerta que chirría.

Javier Estangüi Ortega

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