la democracia

 

                Posiblemente, y los  que hemos vivido bajo una dictadura podemos dar buena fe de ello, la principal virtud de la democracia sea el constituir un sistema político en el que el principal problema de toda sociedad, la lucha por el poder, ha sido institucionalizado, cabe decir, pacificado. En democracia quien quiera el poder ya sabe lo que tiene que hacer, obtener la mayoría de sufragios.

                A partir de aquí hay dos principios básicos sobre los que se asienta toda democracia: el principio de división de poderes y el principio representativo. El primero, de raigambre liberal, se basa en la creencia de que todo poder es perverso en sí mismo, o al menos todo poder debe ser controlado y limitado en sus funciones y, además, que un poder sólo puede ser controlado y limitado por otro poder. Resultado, la división del poder en legislativo, ejecutivo y judicial.

                El segundo principio es el representativo. La democracia ateniense fue una democracia directa. El pueblo mismo reunido en asamblea tomaba las decisiones. Hoy en día eso es imposible (salvo que pueda ser operativa la democracia virtual) y ya no es el pueblo mismo, sino sus representantes, quienes toman las decisiones.

                Cuanto mejor funcionen estos dos principios mejor funcionará la democracia.  Por un lado, es vital garantizar la independencia del poder judicial, y por otro, será preferible un régimen presidencialista donde el legislativo y el jefe del  ejecutivo son elegidos independientemente.

                Por lo que respecta al segundo principio, cuanta menor sea la distancia entre el candidato, el elegido por un lado, y el elector por otro lado, mejor funcionará la democracia. Las leyes y los mecanismos electorales pueden influir en los resultados electorales sobremanera. Hay muchos aspectos nada técnicos y sí muy políticos  a considerar:

1.       el diseño de los distritos electorales  que puede favorecer una u otra opción. ¿Se garantiza el principio un hombre, un voto?

2.       Las leyes de financiación que pueden impedir las opciones nuevas o incluso las minoritarias.

3.       Las leyes de distribución de los espacios electorales en los medios públicos y privados que pueden impedir que los electores conozcan suficientemente las ofertas electorales.

4.       El sistema de listas que pueden impedir que haya verdadera elección y sólo se dé un refrendo  a la lista presentada por los partidos.

5.       El sistema electoral mayoritario o proporcional en sus distintas versiones  que puede favorecer el multipartidismo o el bipartidismo.

De manera que, repitamos cuanto más se acerque el elegido al elector, mejor para la democracia. Distritos uninominales donde el candidato se presenta cara  a cara ante el elector de cuyo voto depende, es preferible a un sistema de listas cerradas y bloqueadas donde el elector refrenda la lista presentada por el partido.

Si la anarquía es decir, la construcción de una forma de sociedad humana en la que los hombres son capaces de organizarse prescindiendo de toda forma de poder, es y será siempre una utopía, hay que buscar un poder que sea legítimo, que responda a la voluntad y al control del pueblo y ese es la democracia, donde el gobernante no posee el poder, no ocupa el poder, sino que lo administra.

Ocurre que lo que hoy en día se entiende por “democracia” y lo que hoy existe como democracia en los distintos países, es la superposición de dos formas distintas de entender históricamente la democracia  y que proviene de dos orígenes políticos e ideológicos distintos. El primero sería la democracia tal y como la entiende el liberalismo, y el segundo la democracia tal y como la entiende el republicanismo. Estas dos formas de entender la democracia han desembocado en lo que hoy se entiende por” democracia débil “y “democracia fuerte” o, lo que es lo mismo, por “democracia formal” y democracia sustantiva”.

                Para el liberalismo el individuo debe contar más que la sociedad, lo privado más que lo público, lo económico más que lo político, y el poder debe existir para garantizar los derechos de los individuos, el ciudadano es sobre todo votante. Para el republicanismo lo público cuenta más que el individuo, lo político más que lo económico, y el poder es la fuerza operante de la comunidad, el ciudadano lo es por participar todos los días en la república y no por votar un día cada tanto. Para el liberal la moral es una cosa exclusivamente individual y la libertad algo negativo, ausencia de fuerzas que dificulten la elección del  individuo. Para el republicano existe una moral pública, la “virtud” de la que depende la supervivencia misma de la democracia, y una libertad pública y positiva de donde emana la legitimidad de  la república misma. Para los liberales la libertad nunca conduce a la igualdad y para los republicanos  libertad e igualdad son inseparables. Para los republicanos la democracia no es una forma de elegir a los gobernantes, sino una forma de vida, una forma de vivir todos los días.

                Hoy en día el mayor peligro que tiene la democracia no poder imponerse a las dictaduras, sino el verse vaciada de contenido. Verse vaciada de contenido en manos de unos medios de comunicación poderosísimos que impiden la formación de una opinión pública libre, verse vaciada por unos medios de propaganda en manos del dinero todopoderoso,  que sólo permitan elegir entre opciones de márquetin y no opciones políticas.  Y, lo que representa el mayor peligro, si en democracia el poder se elige y se controla por el pueblo,  la existencia de unos poderes mundiales, lo que se ha dado en llamar “el mercado”, mucho más poderosos que los gobiernos de los estados,   y que actúan fuera de todo control .

Francisco Javier Martín Campillo

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