historias que nos invitan a pensar 3

Historias que nos invitan a pensar (3).

 

En una visita a los indios de Nuevo Méjico, encontró Jung a un cacique cuyo nombre era “Lago de Montaña”. Describe en sus memorias el encuentro que tuvo con él como una experiencia fascinante. El nativo comenzó a describir los rasgos de los blancos. “Mira…lo crueles que parecen los blancos. Sus labios son finos, su nariz puntiaguda…sus ojos tienen duro mirar, siempre buscan algo…están inquietos y desasosegados. No sabemos lo que quieren. No les comprendemos. Creemos que están locos”. Jung preguntó al hombre la razón por la que pensaba que los blancos estaban locos. A lo que éste respondió:” Dicen que piensan con la cabeza”. A lo que Jung, luego de sorprenderse porque aquél hombre se extrañara de lo que parecía obvio, inquirió de nuevo:” ¿Con qué piensas tú?”. “Nosotros pensamos con esto”, respondió  el nativo a la vez que se señalaba el corazón.

Acto seguido confiesa Jung las reflexiones en las que le dejó sumido la respuesta del nativo y las imágenes que pasaron por su cabeza. Imágenes, entre otras, de los animales de rapiña que adornan nuestros blasones y nuestros escudos heráldicos.

La idea de que el hombre piensa con la cabeza, como si ésta pudiera ser separada de la totalidad de su ser, es un prejuicio de occidente que ha llegado a alcanzar proporciones de epidemia. Ahí se busca el secreto del pensamiento y de la creación. Ahí se indaga sobre las causas de las enfermedades mentales. Ahí se espera encontrar el homúnculo reducido que dirige la vida del hombre.

El corazón, desde Harvey, ha sido desacralizado a mero músculo que bombea la sangre y así lo comprueban una y otra vez los forenses en sus autopsias. La cabeza, sin embargo, está repleta de fantasmas.

 

                                     Javier Estangüi Ortega

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *