historias que invitan a pensar 4
Historias que invitan a pensar (4).
Miguel Serrano, en su libro “El círculo hermético” narra la emoción que le embargó cuando pudo conocer a Hesse. Había traspasado la verja del huerto en cuya casa vivía Hesse cuando al llegar a la puerta leyó una inscripción que decía: “Cuando uno ha llegado a viejo y ha cumplido su misión, tiene derecho a enfrentarse apaciblemente con la idea de la muerte. No necesita de los hombres…No está bien visitar a este hombre, hablarle, hacerle sufrir con banalidades. Es menester pasar de largo delante de la puerta de su casa, como si nadie viviera en ella”. Naturalmente Serrano se desazonó al leer aquello y pensó que le estaba vedada la posibilidad de conocer al maestro. Mas por una serie de circunstancias, que se narran en el libro, pudo por fin conocer a Hesse. Cuando lo vio no pudo simular su alborozo y exclamó:” ¿Por qué estoy aquí?… ¿Por qué tengo la suerte de hallarme en su casa, comiendo con usted, venido de tan lejos?”. A lo que Hesse, hierático, respondió:” Nada sucede por casualidad, aquí sólo están los huéspedes justos; este es el Círculo Hermético”.
Cada vez que leo esta historia recuerdo un poema de Ángel Valente. Describe un día malogrado. El poeta busca cobijo en el banco de un parque y allí ve pasar a una mujer con su hija. Ambas cruzan cómplices sus miradas con el poeta y sin hablarse se sonríen y así dan fe de su existencia mutua. El poema concluye con una oración de gracias. ”Gracias te doy, Señor, por esta cita tuya no anunciada”
Podemos interpretar nuestros encuentros con los otros como un sinsentido, una serie de azares sin significado alguno. Podemos `pensar que cada encuentro era la realización de un guión que alguien ha escrito e ignoramos. O podemos, este es mi caso, sentir que cuando nuestras acciones están exentas de crueldad y violencia, marcamos el paso de una danza que vamos creando entre todos en el transcurso de nuestras vidas. Una danza hermosa y que crea un sentido, pese a que éste se nos escape.
Así Miguel Serrano relató esta anécdota que tuvo con Hesse, Ángel Valente escribió ese maravilloso poema y yo, a mi vez, marco el paso, relatándolo.
Javier Estangüi Ortega