componer, producir, crear 3

Componer, producir, crear (3).

 

Recursos naturales, recursos humanos, aparato reproductor, aparato judicial, sistema social. ¿Qué más?.  ¿Qué reductos de la existencia le quedan aún por ocupar al lenguaje de la máquina y de la producción?.

El parásito de la tecnoesfera se alimenta incesantemente de la biosfera y la noosfera como si éstas fueran mero combustible, de igual forma que los trenes de vapor se alimentaban de carbón. Mas para sacrificarlos como combustible antes debe degradarlos, como hace, por medio del lenguaje. Nos indignamos por el hecho de que Descartes considerara a los animales simples máquinas y no reparamos en que, los que dicen defender la vida,  buscan denodadamente hacer de la Ecología una ciencia y sitúan a los animales dentro de una cadena trófica. Por lo visto la vida sólo puede ser defendida si se prueba que forma parte de un sistema y se demuestra su “utilidad”.

Así se recaban razones para mostrar, por ejemplo, que sin las plantas sería imposible la fotosíntesis y, por tanto, las demás formas de vida. Y así se recrea sin siquiera saberlo esa forma de pensar utilitaria que nos ha abocado a un callejón sin salida y que busca siempre no lo que es un ser en si mismo, sino para qué sirve éste, qué provecho podemos extraer de él. El énfasis que ponemos en nociones como productividad, eficacia, rendimiento, hacen que la vida pierda su valor en si misma, en lo que tiene que mostrarnos y enseñarnos al margen de una mirada servil que busca siempre su propio provecho y, por eso mismo, todo lo envilece.

Nuestra civilización ha cometido una de las mayores profanaciones de la historia: ha degradado el ser a la condición de recurso. Su desiderátum es convertir el mundo en una gran fábrica.

El lenguaje mismo es ahora interpretado al modo de la ingeniería. Términos como emisor, receptor, mensaje, son empleados hasta en los manuales de literatura. ¡Cómo si el hablar fuera simplemente un intento de transmitir información¡.  ¡Cómo si fuera un acto ajeno al hombre mismo y no lo que realmente le constituye! . Se nos ha inoculado la creencia de que los “órganos de fonación” expelen mensajes como los otros órganos expelen residuos. Mas el hombre no es un ser que, además, pueda hablar. Es precisamente el hablar lo que le constituye como hombre y hace que la cultura tenga esa riqueza simbólica, esa densidad que los ingenieros y los lógicos consideraron una señal de la imperfección del lenguaje y, por tanto, del hombre; empeñados-en un intento ridículo aunque no inocuo-, en reformar el lenguaje “natural” y sustituirlo por un lenguaje “unívoco y lógicamente perfecto”, es decir, inhumano.

Creo que tenemos ante nosotros tareas que son de nuestra época: una entre otras es redescubrir el ámbito de lo sagrado. Lo sagrado hoy es lo inútil, lo que no sirve para nada porque tiene en si mismo su razón de ser. ¡Es tan rico, tan profundo, tan pleno que me hace olvidarme de mis propósitos y proyectos sólo para regocijarme de la plenitud de la vida! .  Y, además, me rescata de esa visión que lo reduce todo a medio,  también a mi mismo. Liberar espacios para lo sagrado, no dejarse encapsular en esta visión empobrecida de la vida.

Acompañar al poeta en el canto que dice:

     “En algún lugar existe una cascada

      Que no se deja usar.

     En algún lugar un animal huye…

     Y prefiere morir exhausto

    Antes de alcanzar la seguridad de la jaula…

    En algún lugar…”

 

                                  Javier Estangüi Ortega

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *