¿Después de los Estados, qué?
¿DESPUES DE LOS ESTADOS, QUÉ?
Es un hecho que los Estados están dejando de ser la instancia última de soberanía. Los Estados están perdiendo sus instrumentos de poder, ya no tienen la capacidad decisoria de la que antes disfrutaban, sobre todo, ya no tienen autonomía, ya no tienen capacidad financiera. Buscando una comparación con la caída del Estado romano, y recordando la famosa sentencia de Columela “los latifundios han perdido a Roma”, podríamos escribir “las latiempresas han perdido a los Estados-Nación”. De la misma forma que los latifundios emergieron como unos poderes que condenaron a la impotencia al Estado romano, algo parecido ha ocurrido con los Estados modernos y las “latiempresas. Se podrá discutir todo lo que se quiera sobre este hecho, pero unos estados sin autonomía, sin capacidad financiera, carecen de soberanía.
En Roma el crecimiento de unos poderes exteriores hizo imposible que el Estado pudiera hacer frente a los compromisos, al contrato tácito, que no sólo el Estado, sino cualquier forma política debe cumplir, la salvaguarda de la vida y la garantía del sustento. El Estado romano no tenía capacidad económica para ello cuando fue “privatizado”, cuando los poderosos pudieron ponerle a su servicio y dejó de existir un poder central lo suficientemente capaz de no verse zarandeado por luchas e intrigas sediciosas. Las gentes de Roma dieron por concluida su fidelidad al Estado y establecieron un contrato tácito o expreso con los nuevos poderes, un contrato de servidumbre en el que la vida entera del siervo se ponía al servicio del señor.
¿Qué será lo que ocurra ahora? Fijémonos en lo ocurrido en aquellos países donde el antiguo Estado ha desaparecido, o en aquellos países o lugares donde el Estado no ha sido lo suficientemente fuerte para imponerse por completo, o fijémonos en los poderes que crecen y crecen en el interior y en el exterior de los Estados que todavía no han fenecido. Si lo hacemos podremos encontrar esta respuesta: después de los Estados ocuparán el poder las mafias. Mafias étnicas, mafias económicas, mafias políticas, mafias gansteriles, mafias al fin, independientemente de su origen o de su carácter dominante. Poderes que no reconocen la autoridad de los Estados, que no respetan la legalidad más que si les beneficia, que exigen una fidelidad absoluta de sus miembros, es decir, la servidumbre, etc.
Latiempresas y/o mafias, muertos o enfermos de muerte los Estados se disputarán el poder. Hoy por hoy no se vislumbra que la especie humana pueda alcanzar una alternativa, pueda alcanzar un grado de organización distinto del Estado en el que el interés común y la paz, puedan prevalecer.
Francisco Javier Martín Campillo