Actualidad de Orwell
Son ya muchos de quiénes sufrieron los totalitarismos del siglo XX, cuya percepción para los signos incipientes de los mismos es más aguda, que nos advierten del peligro corrido por nuestras así llamadas «democracias» y de las similitudes que se vislumbran entre el comienzo de aquéllos regímenes y los síntomas aparecidos en nuestras sociedades.
Uno de ellos son las tergiversaciones, falsificaciones y deformaciones impuestas al lenguaje. Otro, la creciente autocensura de periodistas y escritores, quiénes antes de desafiar lo «políticamente correcto»( capcioso eufemismo para ocultar la nueva persecución a cuantos desafían al poder), piensan en las consecuencias ,tanto para su reputación como para su peculio, que les acarrearía decir o escribir cuanto realmente piensan. La mengua de la bolsa se evita tanto como la lapidación mediática o el ostracismo civil. Así como en los totalitarismos de antaño, la esquizofrenía y la impostura, eran las actitudes mas frecuentes entre quiénes querían servir a dos señores a la vez: su conciencia y su bienestar o su prestigio social ( hoy mediático),nuestros actuales conformistas se disfrazan de progresistas o simpatizantes de cuantas causas son promovidas por las consabidas organizaciones «internacionales» y sus delegados de turno.
Por ejemplo, quien hoy se atreva a criticar esa exhibición chabacana y obscena del llamado «día del orgullo gay», habrá de confesar en público y preventivamente bien que es homosexual,bien que algunos de sus amigos lo son. Sin esa pública declaración y,aún con ella, se arriesgará a ser tachado de «homófobo» y sufrir las consecuencias. prescritas por el nuevo totalitarismo en ciernes. Jamás podrá decir ni aclarar que la palabra «gay» significa en su origen «alegre», «risueño», aún cuando la Academia haya admitido la acepción actual. ¿Acaso todos los homosexuales, tanto como heterosexuales, son todos alegres o risueños?. Tampoco podrá declarar como vago el término «homófobo», pues puede significar tanto la fobia a lo igual, a lo mismo, como al hombre; en ningún caso ,salvo por lo prescrito día y noche por todos los altavoces mediáticos y ya acríticamente aceptado, fobia a los homosexuales . Por otra parte ,¿Qué cultura es aquella en la cual la identidad de una persona y su orgullo está constituida por sus deseos sexuales y no por su biografía, sus defectos y virtudes ?. No olvidemos que tanto la palabra «heterosexual » como «homosexual» aparecieron a finales del siglo diecinueve. Y a quiénes , al margen de grupos de presión y organizaciones subvencionadas, sufren por no poder decirse les exhorto a leer la magnífica oda de García Lorca a Walt Whitman. .Por lo demás creo que si Orwell viviera nos haría ver hasta que punto hoy lo mas oculto en el armario, lo que apenas osa salir de el, es simple y llanamente la verdad.
Javier Estangüi Ortega