estabilidad institucional
ESTABILIDAD INSTITUCIONAL
Si existiera un Centro Superior de Formación Política en nuestro país, por donde debieran pasar todos los que pensaran dedicarse a la política , y en ese centro se les indicara cuáles son los principales problemas políticos que históricamente somos incapaces de resolver, sin duda uno de los primeros sería el no haber existido estabilidad institucional. Esto fue patente en el siglo XIX, pero también lo fue en el XX y lleva camino de serlo en el XXI. El golpismo, la falta de respeto a las instituciones, el romper o amenazar con romper las reglas de juego, son moneda corriente de cambio entre nosotros.
Todos los regímenes políticos que hemos padecido en la España contemporánea han sido producto de pactos oligárquicos, de manera que se han producido dos situaciones históricas, la primera es que todas las oligarquías participan en el pacto, y la segunda es que una de ellas se impone a las demás, en cualquier caso todo responde a un “pacto” medieval y a un “sólo participo sólo porque me conviene”. Las ambiciones políticas, para muchos, se sitúan fuera del sistema.
Viene ésto a cuento de la deprimente situación que se ha producido de nuevo en nuestra vida política, reputados republicanos juancarlistas claman que su republicanismo ha perdido el apellido y se impacientan por derribar la monarquía. Habría que preguntarles ¿qué pensáis poner en su lugar? El modo en que funcionan entre nosotros las instituciones desesperaría a los funciona listas: son cáscaras, fachadas, envoltorios de cartón piedra, ni se sabe cuál es su función, ni por asomo se piensa que valen más que quién las ocupa. Uno de los pasatiempos principales de los españoles es quemarlas, a ellas y a los que las representan, como a los muñecos de las fallas.
Francisco Javier Martín Campillo