el Hombre de Estado
EL HOMBRE DE ESTADO
Ciertamente no es nada fácil caracterizar a un Hombre de Estado, lo más frecuente y lo más recurrido es definirlo como aquel que piensa antes en el Estado que en sí mismo, pero no nos permitiremos caer en esta superficialidad. El Hombre de Estado no necesita ser discípulo de Bismarck ni de Maquiavelo, el Hombre de Estado es el que piensa antes en las instituciones que en las personas, el Hombre de Estado es el que está pendiente del juego de las instituciones y no liga su destino a las personas que las ocupan. Su juicio sobre las instituciones es siempre histórico y nunca personal, no es o deja de ser monárquico porque el rey sea simpático o antipático, vaya de caza y sea a no sea fiel a la reína. El Hombre de Estado está preocupado porque las instituciones funcionen, su defensa de las instituciones no es a costa de ocultar la deshonestidad de las personas que las representan, pero sabe que las instituciones valen, o deben valer, más que esas personas.
Francisco Javier Martín Campillo