emergencia nacional

EMERGENCIA NACIONAL

         De poco serviría decir que desde esta tribuna estamos anticipando el devenir. Ahora lo verdaderamente importante es que seamos capaces de actuar, de comprometernos. En palabras de Salvador Pániker, se trataría de remodelar el pacto social que despolitiza a los individuos a cambio de ir aumentando su poder de adquisición. Porque hoy ya no se puede pagar con esa moneda. La civilización del “apriete-usted-un-botón-y-todo-se-le-dará-resuelto-automáticamente” ha hecho que el vocablo prosperidad se haya convertido en sinónimo de pasividad. Tampoco se trata de ser maximalistas, hoy me ha dado por citar, porque en opinión del finado José Luis Aranguren uno se compromete tan a largo plazo, que es como si no se comprometiera.

         Sigo con las citas. Decía Camilo José Cela que este es un país de amateurs; un país donde los gobernadores civiles suelen ser militares. Nada más cierto. La imprudente intervención del Sr. Rajoy jactándose de ser él quien presionaba a Europa como si España estuviese en condiciones de emanciparse del mundo, podrá satisfacer a su ego provinciano, pero no deja de ser la constatación palmaria de que cuando la situación requiere de los mejores guías, España siempre llega tarde. Qué pensarán los ciudadanos alemanes, franceses… cuando escuchan que el Presidente del Gobierno de un país del que son acreedores afirma que les han presionado con éxito. La respuesta es obvia: cada vez son más los que quieren abandonar el euro. No es pues casual que el rechazo a la moneda única crezca exponencialmente en Europa. ¿Serviremos en bandeja la excusa para que se vaya Alemania?.

Cierto es que a veces la impotencia empuja a actuaciones basadas sólo en lo aparente. “No cedas, nosotros no somos Uganda” le mensajeaba el Presidente de Gobierno a su ministro de Economía. Y como la corrupción moral todo lo cohonesta y reconcilia, redundancia y machaconería son puestas al servicio de la propaganda oficial para hacernos ver lo que no es. Pero aún para los más ciegos se hace evidente que estamos al borde del colapso. Y lo que es peor, no hacemos nada por evitarlo. Las cosas empeoran a medida que se nos dice que mejoran. Recibida la asistencia financiera, el IBEX cae un 0,54% tras haber subido un 6%, y la prima de riesgo marca un nuevo máximo de 521 puntos. Es lógico. Porque el plan de rescate transforma la asistencia financiera en deuda pública. Y como a falta de inversión foránea son los bancos españoles quienes suscriben la deuda pública, nos encontramos ante un sistema que se retroalimenta. El Estado pide ayuda exterior que destina a la banca para que a su vez esta pueda aportar la liquidez necesaria al Estado. De ahí a que nuevamente se revisen a la baja las calificaciones, tanto del Estado como del sector financiero en su conjunto, sólo hay un paso. Que veremos próximamente. A resultas, la tensión sobre los tipos de interés se hará cada vez más y más insoportable. Y el servicio creciente de la deuda posibilitará que los cirujanos extirpen más y más derechos del cuerpo social.

Destruido el prestigio de las instituciones, frente a la enfermedad del nada se puede hacer, debemos reivindicar el sentido del esfuerzo. Esto implica emanciparnos del actual poder político, cambiar de legalidad y exigir un sistema verdaderamente democrático. Hay que acabar con la inmovilidad. Ya no cabe acomodarse a la ambivalencia de los dos grandes partidos. Porque corrompidos hasta la médula, dan a España la forma de un cadáver.

Carlos Estangüi Ortega

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