la pregunta de Nicodemo

La pregunta de Nicodemo

 

En el evangelio de Juan se narra como Nicodemo, en la noche, se acerca a Jesucristo y como éste le habla de la necesidad de renacer, aquél, perplejo, le dirige esta pregunta:”¿Puede el hombre viejo renacer?”. Creo que esta pregunta es crucial para todos nosotros y, no es casualidad que se haga en la noche, pues sólo en la soledad de la noche y en ausencia de testigos, sin el qué dirán que nos lastra y nos avergüenza, somos capaces de hacernos las preguntas esenciales.

En el día eludimos la pregunta a la instancia más alta de nuestra conciencia y nos preguntamos por la crisis económica, o por las instituciones, o por la ración de noticias que como pitanza nos suministra el periódico. Y, sin embargo, creo que la condición esencial para afrontar el marasmo en que nos hallamos es afrontar esta pregunta a quemarropa, por decirlo así.¿ Puede el hombre que somos, educado en la veneración de la ciencia y la técnica-aunque ,desde luego, sin renunciar a ellas-,en la adulación del éxito social y del estatus, en el culto a los ídolos de la potencia y del poder, acorazado en la indolencia y el cinismo para ocultar su vulnerabilidad y su miedo, en el desprecio a los ritos y a la belleza, en la confusión entre deseos prefabricados y necesidades, en la visión simplificadora de las ideologías, renacer?.

La pregunta apela, en realidad, a la visión que tenemos de nosotros mismos y a cuanto de nosotros esperamos. Cuando estamos desmoralizados y desfondados nada esperamos de los demás ni de nosotros mismos, nos postramos, y la fatalidad se apodera de nuestro ser como una muerte lenta. De otra parte sabemos como se llamó siempre a esa fuerza que no sólo nos ayuda a levantarnos y a tenernos en pie, sino que nos hace esperar lo mejor de cada uno de nosotros: se llamó amor. Un amor vidente, que no se nutre de espejismos. Tan solo él, además de conocer, quiere cuidar y salvar.  En el amor se abraza nuestro ser más alto con nuestros antepasados, con los que son, y con los que serán. Tan sólo él contesta afirmativamente a la pregunta de Nicodemo.

                     Javier Estangüi Ortega

 

 

 

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