Otra vez
OTRA VEZ
Una sentencia muy citada, que gustaba mucho a Karl Marx, dice más o menos así: “Cuando la historia se repite, la primera vez lo hace como tragedia, la segunda como comedia”. Nosotros debemos ser la principal prueba empírica de la Teoría del Eterno Retorno de Nietzsche. Son tantas las veces que los españoles tropezamos en la misma piedra, que la comedia ha tenido que dar paso al humor negro.
¿Recordamos aquella ocasión en la que Carlos lV y su hijo el entonces príncipe Fernando, suplicaban cada uno de ellos y por separado a Napoleón que les aposentara en el trono de España?, ¿ recordamos como el emperador hizo que ambos fueran a Bayona para, una vez allí, desposeerlos de la corona y de los derechos sucesorios para nombrar rey a su propio hermano José, más tarde Pepe Botella? Pues bien, entre aquellos tiempos y estos que vivimos hay algo que, para desgracia nuestra, se repite.
En aquellos tiempos la clase dirigente, y con ella el país entero, se vio envuelta en un dilema, en una alternativa que es la misma a la que se ve precipitada hoy en día. Impotente para poner orden, para solucionar los graves problemas del país, debe elegir entre entregar éste a alguien de fuera (Napoleón entonces, la CEE ahora), o conservar la soberanía sobre un país arruinado y que ha retrocedido decenas de años. No se sabe qué será peor. Pero como siempre, nos han conducido a una alternativa en la que sólo podemos elegir entre lo peor y lo pésimo. Otra vez.
Francisco Javier Martín Campillo