Sé lo que hay que hacer para salir de la crisis
SÉ LO QUE HAY QUE HACER PARA SALIR DE LA CRISIS
El encabezamiento de este artículo reproduce la solemne afirmación que hacía Rajoy cuando se postulaba como candidato, poco después de leer “Cuál debe ser la conducta de un párroco cuando es llamado por Dios”. Lo cierto es que han pasado varios meses y no parece que vayamos a salir de este viacrucis. Mas ya sabemos que este gobierno tiene áreas de altanería, hectáreas de ignorancia (la anécdota no capacita), y una ética tan quebrantaba como para atormentar a cualquier menda lerenda. Por si fuese poco, cada vez que hablan sube el I.V.A. Además, los independentistas, que ya no tienen más vanidades que quemar, enseñan su peor cariz. Y el hombre más feliz del malecón, con el Bribón y El Fortuna, dirige el timón del Estado. “Únicamente con austeridad, de esta no salimos”, afirma el que vive a cuerpo de rey. Y este es nuestro mayor activo, dicen los cortesanos. Un as de los negocios. Claro que él no es monárquico: es Juancarlista. Los peces gordos del franquismo-socialismo-comunismo nos dijeron que la monarquía era buena y nos pusieron un rey por el art. 33. Pero el gusto pasa.
De la misma manera que antaño la Iglesia, para acabar con la pertinaz sequía, organizaba rogativas a ver si llovía, o a nosotros nos hacían besarle al santo el culo y la peana sin lavarnos la boca, para no malbaratar las mercedes, Mariano y su séquito de ilusionistas sin sotana, fingiendo subirse los pantalones ante el “a por ellos, oé” que clama la chusma, lampan por la vieja Europa con cara de hermanitas de los pobres en tanto propalan a los cuatro vientos que la situación está controlada. Pero lo cierto y verdad es que el presupuesto anda descuajaringado y ya no nos queda ni para duelos, ni para quebrantos. Comenzó, pues, el periplo de la postulación. “Por Dios y por su santa madre, dejad de buscaros el sexo y llenad el cántaro de pitanza, que mucho hemos abierto ya el agujero del culo”, rogaban los peperos al BCE, báculo que de ciento al viento apoya la pocha deuda soberana. “Alimentaos con la palabra de Dios, que para eso sois cuna de Santiago y martillo de herejes”, respondían los más resabiados, con acedía. “Si nos apadrináis, siquiera con acongojados euros, de aquí en adelante nos podéis controlar hasta la muda”, revalidaba afligido Mariano, como si le hubieran dado el viático. «Vamos a ver, Mariano, ¿prometes decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad; o seguimos jugando a ver quién es más gallego?”, “por ser tú italiano, Draghi, ante la licuefacción de la sangre de San Genaro, lo juro”, ¿vais a poner coto de una vez a los bolos autonómicos, al fraude fiscal y a la corrupción?”, le espetaba Mario, para tomarle la medida. “Porque las comisiones de poner pisos piloto o de ensanchar edificios se han acabado”, entreveró Merkel, sin voz preventiva de aviso. “Sé que nuestros compatriotas, en el feliz momento del encuentro con la fiscalidad, sucumben al tierra trágame. Que a la más mínima de cambio se corrompen. Costumbres de capuchino. Es nuestra idiosincrasia. Como decía Einstein: es más difícil desintegrar un prejuicio que un átomo. En otro orden de cosas, sabéis que el mercado no nos da cariño, que los negocios se hacen más pequeños, que nuestras utilidades decaen y que los ninja no pagan. Por eso necesitamos un regazo. En el espíritu de nuestro siglo está tender puentes en vez de fronteras. Los tejemanejes pasados, pasado están. En manos de los historiadores los dejamos. Borremos las huellas de la burbuja inmobiliaria y con el ojo que no tenemos cerrado, miremos hacia el futuro. Nos reformaremos. Nuestra palabra valdrá más que mil testigos. Os reservamos todas las sorpresas de la amistad. Sin tener que padecer el agobio del arrepentimiento eterno, vuestro peculio, antes de que llegue la estación de las lluvias podrá andar con la frente muy alta con los colores de la deuda nacional”, argumentó Mariano. “Dadle una limosna, pero en el momento que suelte la tijera de los recortes de la mano, que venga bien llorado de casa”, zanjaron los coprófagos europeos.
La organización territorial del Estado que tenemos es propia de un país de contrapuntos. De hecho, los Principios del Movimiento se basaban en la inmovilidad. Así que si nacéis aquí, no os arriendo las ganancias. Debido a la fuerte tradición católica del país -España tiene el porcentaje más alto de banqueros que creen en Dios-, a la muerte del dictador, a nivel político, se reprodujo una distribución territorial análoga a la de la Santa Madre Iglesia: el Parlamento es el equivalente a la Conferencia Episcopal; las Comunidades Autónomas, agrupación de varias diócesis de villa y tierra con oficinas de representación en todo el orbe, son correlato de los Arzobispados; los Ayuntamientos o porciones eucarísticas de menor entidad están apacentados por un presbítero llamado Alcalde, aun cuando, para una mejor atención pastoral de toda la comunidad cristiana, algunas de estas parroquias estén adheridas a la dirección espiritual de las Diputaciones; finalmente, el ámbito de coordinación de la acción pastoral común, espacio para la fraternidad y cauce de comunicación de los diferentes organismos diocesanos, es el Senado. El equivalente a la Ciudad del Vaticano, Sede Papal de nuestro padre padrone Juan Carlos, cuya autoridad le fue delegada de forma inmediata por instancia divina superior (creemos fue un messenger), está ubicado en el Palacio de la Moncloa. Todo suena a música celestial.
Cualquier palo es bueno para zurrar a los más débiles. Desacostumbrarse es más difícil que acostumbrarse. Que los banqueros corruptos, los defraudadores, los dueños y señores de las estafas financieras, el mandamás que a través de administradores privados cobra comisiones por el crudo que importa España para cubrir sus necesidades energéticas, en vez de estar en busca y captura, son un ejemplo patrio para la casta oligárquica. Veo lo que ocurre y me sangra el alma.
Bienaventurados los pobres porque serán envilecidos a través del ejemplo.
Fdº.: Muereteriendo sin Blanca de las Escépticas Maneras del Famoso Sol de España