El hospital de la Igualdad – Paridad.
Cándido, en unas de esas idas y venidas de su siglo al nuestro, se encontró en una situación desconcertante cuando la llamada brigada de la Igualdad -Paridad lo detuvo por ceder el paso a una mujer ante la puerta de un restaurante, sin que aquella diera su consentimiento.
-Está usted detenido-le anunciaron al pobre.
-¿Que he hecho?.¿ De que estoy acusado?-preguntó Cándido asustado y perplejo.
-De «micromachismo»-respondió al unísono la brigada paritaria compuesta por un hombre y una mujer que llevababan cosida en la parte delantera de su uniforme un logotipo incomprensible para Cándido. Y que, como preguntara, le informaron al poco que se trataba del símbolo págano de igualdad-paridad, descubierto en recientes excavaciones arqueológicas propiciadas por el ministerio de idéntico nombre. Se trataba de dos cabezas de esqueletos de un hombre y una mujer adheridos uno a otro a otro, lo que llevó a los arqueólogos a conjeturar que entre el matriarcado y el patriarcado, la diosa madre y el dios padre, había un eslabón oculto hasta ahora por la antropología patriarcal: la era de la Igualdad-Paridad y sus dioses andróginos.
Cándido se maravilló por aquél descubrimiento.Mas , interesado por su suerte, preguntó donde lo llevaban.
-Vamos a acompañarle al Hospital de Igualdad-Paridad para que traten su micromachismo, una enfermedad ancestral, de siglos , pero felizmente diagnosticada y tratada con éxito recientemente gracias a los trabajos concienzudos del doctor Memo y la doctora Tiquismiquis . Un hito en la historia de la medicina Igualo-Paritaria.
Cándido pensó en hasta que punto ese siglo era capaz de descubrir enfermedades ignoradas en su tiempo y desconocidas por el. Así pues, enfermo sin saberlo ni de que,mas devoto de su autor ,creyente en el Progreso, dió las gracias a la pareja Igualo-paritaria por diagnosticarle a tiempo tal enfermedad que, en su ignorancia e hipocondria , temió fuese mortal de no ser tratada con premura.
En el hospital Igualo-Paritario le sometieron a toda clase de test y de preguntas. Tuvo que ver miles de imagenes cuyo sentido no alcanzaba a vislumbrar. Le contaron varios cuentos en versiones que le parecieron antojadizas y absurdas , por no hablar del estilo desaliñado y artrítico de tales relatos. Su «reeducación » duró varios meses y en cuando le dijeron en que consistía realmente su enfermedad y que jamás estaría curado del todo, debiendo someterse cada seis meses a las mismas revisiones y terapias, decidió regresar raudo a su siglo donde volvió a caer en esa enfermedad desconocida para su tiempo llamada «micromachismo» , y que el tomó,por lo visto erróneamente , por gentileza.
Javier Estangüi Ortega
El hombre, pues, ha sido condenado (no por la mujer sino por la tiranía mundial y su séquito de tiquismemos) como delincuente sin remedio ni cura: si gentil, micromachista; si «nogentil», macrobestia.
Las MUJERES nunca condenaríamos a los HOMBRES… así en general.
Pero hay que tener cuidado con la hipocondría… puede llevarnos a lugares desagradables…