Paternidad espiritual (in memoriam)
Era un profesor extraordinario. A diferencia del resto no peroraba ni pontificaba sobre la situación política de entonces pues creía, ahora lo se, que la búsqueda de la verdad, el rigor y el amor por el conocimiento eran mucho más eficaces para socavar cualquier tiranía, se disfrazara como se disfrazara-de rostro ceñudo o halago demagógico -que la agitación y el tráfico de utopías y de ensueños. Sus clases despertaban esa fruición y ese hambre de conocimiento que yace en el fondo de cada hombre. Jamás dió a nuestras almas , entonces aladas y proclives a esa enajenación que procede de una fantasía no cincelada por la realidad, baratija alguna como alimento . No era un prestigitador que hiciera fácil lo difícil ni simple lo complejo. De una cordialidad seria que no procedía de distanciamiento alguno sino del mas profundo respeto para con nosotros, desconocía ese falso colegeo de quien tiende la mano y retira el corazón , o trata de hacerse perdonar por su ignorancia.
Fue un padre espiritual para muchos de nosotros. Nos descubrió el idealismo alemán. A Kant, Fichte, Schelling. A ese Novalis que escribió»Siempre buscamos lo incondicionado y encontramos solamente cosas».Y, sobre todo, nos reveló ,sin decir una sola palabra de si mismo, a nosotros , jóvenes diletantes desorientados que coqueteábamos con las ideas, en que consistía la consagración verdadera al saber.
Murió en el 2016. Ese mismo año , con ocasión de su fallecimiento, escuché la presentacíón de su último libro . El profesor encargado de la misma sacó un móvil de su bolsillo, leyó en la pantalla unas palabras de agradecimiento de un conocido escritor que antaño fuera alumno suyo, guardó el móvil y divagó un rato.
Algo importante se ha perdido con aquél hombre, con aquella generación. Una gran herencia carente de herederos. Su nombre: Oswaldo Market García.
Javier Estangüi Ortega
A veces nacen personas así…
O se hacen…