Ubu Independencia
UBU INDEPENDENCIA
Si se produce la independencia de Cataluña habrá de constatar que los políticos que han gobernado el Estado han construido una autopista para que los secesionistas catalanes circularan rápidos y seguros hacia su meta. Al inicio de la transición el PSOE también existía en Cataluña como un partido independiente, Felipe González le disolvió y se lo entregó al PSC pro nacionalista, dejando a la clase obrera emigrante sin representación política y sin una organización propia. Para hacer lo que hizo no pueden adivinarse otros motivos que los electorales, no quería dividir el voto.
¿Alguien recuerda a Aznar asegurando solemnemente que hablaba catalán en la intimidad?, ¿ y a Jordi Pujol vanagloriándose, con la cabeza de Vidal Quadras servida en bandeja de plata, de que había sacado más de Aznar en catorce días que de González en catorce años?
¿Alguien recuerda a Don Juan Carlos de Borbón y Borbón estrechando la mano de un líder independentista de la Esquerra mientras le decía “hablando se entiende la gente”? ¿Alguien recuerda al bocón Zapatero voceando en un mitin que reconocería en su totalidad cualquier estatuto que se votara en Cataluña? ¿Alguien recuerda cómo promovió y mantuvo un gobierno de coalición con el partido más proclamadamente independentista, la Esquerra?
¿La aspiración secesionista es la voluntad nacional de un pueblo unido, o el capricho recurrente de una burguesía inmadura e insolidaria? El ochenta por ciento de los actuales miembros del parlamento catalán, partidarios muy mayoritariamente de la secesión, están implicados en casos de corrupción. Convergencia ha seguido al pie de la letra las instrucciones del politólogo nazi Carl Schmidt: el político necesita de un enemigo para culpar a otro de sus errores y para mantener a las propias huestes en permanente estado de adhesión inquebrantable. La secesión de Cataluña no solucionará los problemas ni de Cataluña ni de España, los multiplicará. Lástima que no sea más que una ilusión esperar que catalanes y españoles unamos nuestras fuerzas para librarnos de los políticos corruptos que aquí y allá nos gobiernan, y que dejemos de permitir que estos políticos sin escrúpulos sigan enfrentándonos en busca de su propio beneficio.
Francisco Javier Martín Campillo