Luz y calor

Se reprochó a las bombillas antiguas -y fueron retiradas por esa razón-,el consumir mucha energía y despilfarrar buena parte de la misma en calor.

Mas precisamente lo que vale para las bombillas no vale en absoluto para la literatura. Pues aquí tan solo los escritores elegidos son capaces de iluminar y calentar a un tiempo. Muchos de cuántos actualmente se publicitan y promocionan son incapaces tanto de lo uno como de lo otro. Algunos iluminan mas no llegan a entibiarnos. Otros llegan a conmovernos mas carecen de esa luz que nos sustrae de la oscuridad y las tinieblas.

La mayor parte de la academia adolece de ambas cualidades. El estilo rebuscado y pedantesco ni conmueve, ni eleva ,ni ilumina; pues es casi siempre una exhibición de cuanto ha leído y aprendido el autor.

El estilo descarnado, tan usual hoy en día por el prejuicio de identificarlo con el realismo, y este con la realidad, no logra disimular su impostura ni su incapacidad para conmover si no es recurriendo a lo desgarrado, lo deforme y lo procaz. Su pretendido realismo es, en realidad, el disfraz con el que se oculta tanto su falta de talento como su pretendida e inofensiva transgresión.

Entretanto entre el academicismo, el virtuosismo, la pretendida deconstrucción y todo tipo de revoluciones y transgresiones seguimos buscando en la escritura ,como agua en el desierto, las velas,las hogueras, los braseros y las bombillas de antaño. ¿Cómo no dar la razón a Juan Marsé cuando al pedirle un periodista que le recomendara una novela moderna, le respondió de inmediato, «El Quijote»?.

Javier Estangüi Ortega

1 response to "Luz y calor"

  1. By: Pablo Fuentes Botella Posted: 23 septiembre, 2022

    Maestra respuesta la de Marsé. El poder no soporta ni el calor ni la luz. Unas velas, un brasero, una bombilla de antaño: la mejor invitacion para una buena lectura.

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