La humildad

«El gusano pisado se enrosca para no ser pisado de nuevo. En el lenguaje de la moral :humildad». Así se despachó Nietzsche quien pretendió una transvaloración de los valores y, en realidad, allanó el camino para ese desalmado poder que tacha de antiguallas,prejuicios o escrúpulos cuanto se sustrae , se opone o rehusa a su pretensión exclusiva de reconocimiento y dominio.

Mas la humildad no es tan solo el recuerdo del «humus» de nuestra procedencia sino una de las escasas virtudes-siempre que no sea fingida ni forzada, es decir, provenga del orgullo-,que nos hace no juzgar a los demás con arreglo a nuestras preferencias o criterios. Cada uno de nosotros está tentado a valorar a los demás según estos se adecuen o no a los ideales y quehaceres a los cuales otorgamos más importancia; menoscabando, desdeñando e incluso despreciando, o mirando por encima del hombro, a quiénes no se plieguen a aquéllos. Así, el artista propenderá a considerar a los hombres en relación con su capacidad para crear obras bellas. Y el negociante con la habilidad de producir y aumentar el monto de las ganancias. Y así sucesivamente. Porque el exceso de amor propio, el orgullo y la soberbia no solo nos ciegan sino que nos llevan a considerar como exclusivamente necesario y esencial cuanto hacemos ,y secundario y disminuido cuanto hacen los demás . La humildad abre puertas y ventanas,nos despoja de esa insidiosa venda incapaz de abrirse de verdad a los demás y considerarlos en ese valor irremplazable y único que cada uno tiene cuando su vida cumple con la vocación o la tarea que le ha sido asignada. No se trata tanto de abajarse (otra máscara del orgullo), como de reconocer al otro en su ser y hacer. Aquí la crítica queda muy por detrás de la admiración, y esta no llega a comprender como un sencillo pescador fue llamado a fundar una iglesia, ni como Pablo-cuyo nombre procede de «pequeño»- se convirtió en el apostol más grande. Mas Rilke lo dice mejor:»En tanto no recojas sino lo que tu mismo arrojaste/todo será no mas que destreza y botín sin importancia./Sólo cuando de pronto te vuelvas cazador del balón que te arrojó una compañera eterna, a tu mitad/ en impulso exactamente conocido/En uno de esos arcos de la gran arquitectura del puente de Dios/Sólo entonces será el saber coger un poder/No tuyo, de un mundo». Es el momento en el que el acreedor se reconoce también como deudor y el botín se sabe, en última instancia, regalo y don.

¡Cuanto nos libraría la humildad tanto del cepo del desdén y la soberbia como del de la envidia y el rencor!.Porque ella no juzga a los hombres con criterios mundanos. Los contempla ,sin saberlo, desde la insignificancia del tiempo y la grandeza de la eternidad.

Javier Estangüi Ortega

1 response to "La humildad"

  1. By: Pablo+Fuentes+Botella Posted: 3 octubre, 2022

    Magnificas palabras para darle espacio en mí a la humildad.

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