historias que invitan a pensar 36

historias que invitan a pensar (36)

 

Poco tiempo antes de suicidarse y tras recibir un tratamiento electroconvulsivo, Ernest Heminway dijo:”¿Qué sentido tiene arruinar mi cabeza y borrar mi memoria, que es mi capital, y dejarme fuera de la circulación?. Era un buen remedio, pero perdimos al paciente”.

No son escasas en la historia de la Psiquiatría las llamadas terapias que han identificado la curación con un proceso de aquietamiento y de control sobre los considerados enfermos mentales. En lugar de respetar a la persona en su ser más profundo se la anula para que quede adaptada a una especie de molde prestablecido. La eliminación de los síntomas paga el precio de la pérdida de uno mismo. La curación, ya no es curación de la persona, a la que se ha perdido en el proceso, sino tan sólo reducción y simplificación de su ser.

La muerte corre siempre de lo complejo a lo simple, del organismo al fósil. La vida, a medida que se desarrolla, por el contrario, ahonda en lo complejo. Porque la salud no es el resultado de una mutilación, pese a que en ocasiones sea necesario la extirpación quirúrgica, el embotamiento o la exaltación que procuran los fármacos, sino de un acrecentamiento al que llamamos plenitud. El “me siento pletórico” no es aquí la contrapartida del “me siento vacío”, diagnosticada en el ahora llamado trastorno bipolar,  sino la vivencia que celebra el que aún no se nos ha logrado reducir. Y cabe preguntarse qué tipo de curaciones puede lograr una psiquiatría uno de cuyos principios es negar la existencia misma de la Psique .Ciega y sorda a todo cuanto no sean reacciones bioquímicas. 

 

                    Javier Estangüi Ortega

 

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